Cosmosfusión. En torno al compositor Rafael Díaz. Grupo Cosmos 21. Carlos Galán (piano solo y dirección). València: LIQUEN RECORDS. DL: V-4180-2025 — LRCD036. PVP: 20€
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CRÉDITOS
COSMOSFUSIÓN
Carlos Galán (piano solo)
Grupo Cosmos 21. Carlos Galán (director)
Música de Rafael Díaz y homenajes de Jesús Villa Rojo y Carlos Galán
Producción: Cosmos 21-Rafael Díaz
Comentarios de Carlos Galán
Portada: Fotograma de Graffitis en Málaga, obra electroacústica de Rafael Díaz sobre fotos de Javier Alcántara
Traducción: Gary Smith
Fotografías de Rafael Díaz junto a Cosmos 21, de José Díaz y Carlos Galán
Diseño gráfico: Cap i Cua (Alexis Moya y Sergio Moya)
Copyrights © Cosmos 21 y © Liquen Records
Textos en español e inglés – Booklet in Spanish and English
DL: V-4180-2025 • LRCD036 • liquenrecords.com
Todos los temas fueron grabados en el Auditorio de la “Casa del Agua” y su piano Kawai GS70 en Navalperal de Pinares, en sesiones del 21 y 26 de diciembre de 2024 y del 8 de septiembre de 2025, con Pedro Baselga como ingeniero de sonido.
Fueron editadas y masterizadas en Infinity Estudios de Madrid (Pablo Baselga) el 12 y 26 de marzo, 26 de mayo y el 10 y 12 de septiembre de 2025
Carlos Galán es el pianista de las obras de piano solo y de Tango flamenco y ¿Flamenco? (temas 2, 4, 6, 7, 8, 9 y 10). Manuel Rico de los temas camerísticos 1, 3, 5 y 12
Grupo Cosmos 21
Carlos Galán, piano y dirección
Vicente Martínez (flauta y asistente; Catedrático del RCSMM), David Arenas (clarinete en si b; Profesor de la Banda Municipal de Madrid), Joaquín Franco (saxo mib. Catedrático del RCSMM), Emilio Sánchez (violín; Profesor del Conservatorio M. Torroba de Madrid), Raúl Pinillos (violonchelo; Profesor del Conservatorio Amaniel de Madrid), Manuel Rico (piano; Profesor del Conservatorio de Ronda), Sergio Berlinches (piano; Correpetidor del Teatro Real de Retiro), Luisa Muñoz (pequeña percusión) y Nevenka Galán (coordinadora).
Todas las obras contenidas en el cedé (que incluye tanto las obras del Grupo Cosmos 21 como las dos electroacústicas) son primeras grabaciones mundiales.
PATROCINADORES


LISTA DE COMPOSICIONES
1. JaZZ fuSSSsion (8.12), de Rafael Díaz
2. Tango flamenco (2.17), de Rafael Díaz
3. Málaga la bella (4.11), de Rafael Díaz
4. ¿Flamenco? (4.34), de Rafael Díaz
5. Rumores de la Caleta (6.28), de Rafael Díaz
6. Flamenco opus15: Farruco que soy (2:34), de Rafael Díaz
7. Flamenco opus15: Fierro (Taranta) (2.57), de Rafael Díaz
8. Flamenco opus15: Bulería (¿Fermoso que soy?) (2.48), de Rafael Díaz
9. Agnus Dei (de la “Misa Flamenca”, versión I) (5.16), de Rafael Díaz
10. Agnus Dei (de la “Misa Flamenca”, versión II) (5.19), de Rafael Díaz
11. Ajedrecistas (8.20), de Rafael Díaz
12. Glosas malagueñas (Marcha flamenca) (2.41), de Jesús Villa Rojo (dedicada a Rafael Díaz)
13. Estudio de texturas, op 134, Música Matérica LXXIV (7.04), de Carlos Galán (dedicada a Rafael Díaz)

Notas del disco por Carlos Galán
De entre los ocho sambenitos que frecuentemente se le achacan a la música contemporánea, y que describo detalladamente en mi libro “Topologías sonoras”, se encuentra el que se la considere una música seria, intelectual, inhumana, desagradable, que deforma, que resulta elitista, que necesita formación y que aburre. La infrecuente música de Rafael Díaz es un ejemplo de todo lo contrario. Sus obras resultan divertidas, cercanas, humanas, accesibles, sencillas y, desde luego, en absoluto aburridas. Bien merecen tener acogida en nuestra colección “Infrecuentes”. Para seleccionar sus composiciones no he tenido que realizar un largo recorrido ya que desde el atril de director del grupo Cosmos 21 o bien como pianista he presentado en la última década -en riguroso estreno mundial- una decena de nuevas obras de este singular compositor malagueño. Indudablemente, la recopilación que ahora presentamos es un buen indicativo de su creatividad.
Me solicita el protagonista de este nuevo cedé de la colección que, en aras de cobrar una mayor distancia con las obras escogidas que la que él pueda tener, los comentarios y notas las escriba alguien con conocimiento de su obra pero que no se identifique con él mismo y pueda poner, si se da el caso, el dedo en la llaga y no evitar la crítica más aguda y pertinente. Asumiendo el papel de director de esta colección y de haber protagonizado ya tantos de los estrenos del catálogo más reciente de Rafael Díaz, me coloca en un aprieto porque la requerida distancia es la que, precisamente por mi condición libre de intérprete comprometido, debo evitar, pues es uno de mis principios el buscar el máximo acercamiento al espíritu del creador sobre el que trabajo. De hecho, dicha actitud abierta y alejada de toda fobia es lo que me ha ocasionado el ser considerado (Manuel Tévar dixit) un intérprete “pervertido” por “atender a todas las estéticas y estilos sin excepción”, independientemente de su proximidad a mi ser creativo (lo que incluye igualmente al interpretativo). Así que distanciarme de Rafael es difícil, si no imposible. Primero por amistad, segundo por el respeto que me gana con su entrega y dedicación. Y en tercer lugar, por su querencia a la materia sonora, tema al que luego volveré, y con el que tanto me aúna.
Pero, ya que al llamar a mi puerta apeló a una necesaria criticidad que no acallara defecto alguno que pudiera encontrarse en su escritura, tampoco olvido esa máxima de mi añorado Félix Grande, que sólo concebía la crítica desde el amor. La que no funciona desde ahí, es simple pasto de la envidia, la impotencia o el desencuentro. Así que, recogido en el papel su deseo, comparto con el lector el entusiasmo que me transmite con cada nueva génesis suya junto a la perplejidad y reservas que me suelen causar el recibir un manuscrito del autor malagueño. Y ello es debido a que siempre es “un tiro al aire” (rememorando el juguetillo de las alegrías gaditanas) porque sus entregas son un auténtico work in progress: «la partitura va cobrando su forma según me insta a que haga cuantas revisiones sean necesarias». Y digo entregas porque, ¡ay la que le espera al musicólogo futuro que quiera adentrarse en su quehacer compositivo!, siguiendo la pauta creativa de don Manuel de Falla, Rafael no tiene ningún reparo en revisar una y otra vez sus partituras y desde el mismo momento que te la envía para que supervises su correcta escritura ya te está preparando una nueva versión (no obviemos que es una música de un alto grado de investigación sonora, con presencia muy notable de sonidos poco convencionales y siempre sujetos al debate de su idoneidad o, al menos, de la escritura). Y este proceso de revisión-reescritura se puede alargar hasta el punto de que, si no le ponemos un punto y final y no y aparte, haya razonables dudas de si se han quedado en el tintero (o en el programa de escritura musical) algunas notas de más o de menos. Vamos, que el compositor y el intérprete pueden tener entre sus manos varias versiones a un tiempo sin poder dictaminar con certeza cuál es la definitiva. Pero bien lejos de que ello sirva de pretexto para poner en duda la clara ideación creativa que alberga Díaz, ello quiero entenderlo como una muestra de su feracidad y apertura musicales. Por zanjar el tema, su semántica sonora se basa en la coexistencia de texturas abiertas, hasta cierto grado indefinidas, así que a ello habrá que atenerse.

Rafael Díaz es un vivo ejemplo de la fructífera convivencia del intérprete y del compositor. Poseedor de un amplio catálogo, su trabajo creativo, vivo, inquieto, generoso y refrescante, se nutre de su vasta experiencia como clarinetista y director del Taller de Música Contemporánea de Málaga. Precisamente en el Festival que organizó en Málaga en 1994 nos conocimos personalmente, al ser invitado el grupo Cosmos a dar un concierto en el antiguo Conservatorio María Cristina, hoy flamante auditorio de Unicaja. Corría un 25 de abril de 1994. Y para más coincidencias, estrené en aquella ocasión mi obra “Commedia”, dato anecdótico que nos une de nuevo hasta el punto de resultar significativo, ya que en nuestro protagonista el humor es un absoluto referente. Desde luego, si quisiéramos recurrir en su caso a algún tipo de identificación antropológica con el alma malagueña-andaluza lo tendríamos muy fácil pues al gracejo y simpatía que manifiesta como nota predominante (y sirva que su carta de presentación en público suele ser que se considera “el compositor mejor peinado de España”…gracias a lucir una reluciente calvicie) se le suma una generosa entrega y una atracción cada vez más recurrente por el flamenco. Ya van apareciendo algunas claves para entender su particularísimo discurso, y que seguidamente enuncio: profundo sentido del humor, discurso discontinuo, absoluta apertura a todo sonido independientemente de su origen, así como influencias muy dispares, pero particularmente significativa por parte del mundo flamenco. Iremos ahondando en estos matices según realicemos el recorrido por el contenido del disco, lo que podrá darnos una buena idea de su mundo sonoro.
Pasaron más de veinte años hasta nuestro reencuentro hace poco más de un lustro. Desde entonces ha sido una feraz sucesión de obras dedicadas. “Jazz fuSSSion”, la composición que abre el cedé y que de alguna manera lo medio nombra, es la primera página que nos escribe. En 2018 programamos un concierto bajo el epígrafe “Diferentes lecturas del jazz” y le pedimos este sexteto que estrenamos en la sala Manuel de Falla un 16 de octubre. A partir de una atomización del arranque del célebre góspel “Oh when the Saints…”, Díaz expone su personalísimo lenguaje en el que aglutina materiales de muy diversa procedencia y naturaleza tímbrica, para configurar un discurso continuamente fragmentado y siempre sorprendente. Los materiales se yuxtaponen, entrelazan, suceden, para armar una propuesta sonora desconcertante, por momentos frágil, pero siempre muy viva e imprevista.
“Tango flamenco” es la siguiente pieza que nos dedica y escribe. En 2021 ofrecimos el programa “Diversas lecturas del tango”. De Rafael conocíamos su larga serie de obras de cámara “Flamenco opus…” y me pareció muy oportuno pedirle una nueva composición. Precisamente el año anterior había presentado mi libro “La improvisación en el flamenco”, donde ya destacaba la atención que le había dedicado Díaz a este maravilloso lenguaje, muy por encima de cualquier otro compositor español (incluido de mí mismo, y sirva como ejemplo comparativo, que en mi catálogo rastreo la presencia de flamenco en docena y media de composiciones). Para los conciertos por Córdoba, Sevilla, Murcia, Palencia y Festival Internacional COMA´21 nos escribió esta breve composición para un cuarteto que incluye cajón flamenco y que llevaríamos en la gira de presentación de dicho Tratado de Improvisación. La pieza está basada en el peculiar tango malagueño del Piyayo (que transita por el modo menor o mayor, en lugar del convencional modo frigio flamenco de los tangos gaditanos). Nuevamente, como en la obra precedente, los músicos incorporan a su semántica, ya de por sí inundada de sonidos no convencionales, el empleo de la palabra:
“En Málaga los serenos/van disiendo por las calles/que duerma er que tenga sueño/que yo no dispierto a naide”.
El discurso se interrumpe una y mil veces, intercalando frases flamencas improvisadas por el pianista o proponiendo timbres inesperados sobre la clave rítmica de la familia de los tangos. Como apunte que la ponga en valor, es una de la docena de obras escogidas por el grupo entre todo el repertorio español contemporáneo para el programa que va a iniciar una nueva serie de las “Aulas de reestrenos” de la Juan March que pretenden proponer, vía comisionariado de intérpretes de reconocida entrega a la contemporaneidad, obras que supongan, cual cápsula del tiempo, un auténtico legado musical para la posteridad.

“Málaga la bella” es la tercera obra para el grupo y nos la propone para el concierto que dedicamos el 29 de septiembre de 2023 en su ciudad natal, con motivo de su 80 aniversario. La inspiración en Albéniz está más que latente, con continuas referencias a “Málaga”, décimo número de su celebérrima “Iberia”. Los retazos melódicos aparecen con una mayor continuidad (pero siempre limitados a dos o tres compases), aunque enseguida los desdibuja, contrasta o contesta con una nueva propuesta tímbrica, usualmente con sonidos no convencionales, lo que hoy se ha dado por llamar técnicas exptendidas. Díaz homenajea con el nuevo sexteto a su ciudad natal, a la música que la evoca y, consecuentemente, se autocomplace divagando luminosa y despreocupadamente, a modo de evocación musical, como podría hacerlo un paseante del viejo barrio malagueño de Triana (nada que envidiar del sevillano) o de la Caleta.
La generosidad, feracidad y creatividad de nuestro protagonista se manifiesta a cada instante y no es infrecuente que nos sorprenda con otra nueva entrega inesperada. “¿Flamenco?” es un nuevo ejemplo. Ya pensando en el contenido del presente cedé que nos envió este trío para violín, clarinete y piano cuyo título ya pone en evidencia sus intenciones (y nuevamente sin renunciar al humor como lectura de partida). El autor plantea de entrada el debate de si asistimos a una página flamenca. La pieza la estrenamos el 17 de mayo de 2025 en el concierto inaugural del “II Festival del agua 2025” en Navalperal de Pinares. La celebérrima cadencia flamenca en varios tonos superpuestos sirve de antesala a un discurso que por momentos navega por el mundo de la soleá. Las frases se suceden sin acabar de llevarnos a un espacio que no sea el del movimiento y el humor. Es un querer y poder, como el del tartamudo que también confiesa su lamento:
“Dididi dice mmmmimi mi compañera/qqqqueque no la quiero/cucucuando la mmmimiro a la cacacara/er sentío pipipierdo”. La palabra interrumpe una y mil veces el discurso y cuando parece que es la que cierra todo debate y discurso musical
“…y ya me olvidaba de los que dicen `óle´ y tocan las palmas”
todavía nos reservará un mínimo gesto musical por parte del violinista. Decididamente, una vez más Rafael Díaz apuesta por el juego, por el desconcierto.

“Rumores de la Caleta”, fue presentada en la larga gira del programa “18 estrenos de compositores andaluces” que llevamos por nuestro ciclo en Madrid (sala Manuel de Falla, donde la estrenamos en febrero de 2024) y posteriormente por Almería, Cádiz, Ronda, Sevilla, Málaga y Festival COMA de Madrid). La conocida pieza de Isaac Albéniz, inspirada en las malagueñas viejas (esto es, aquellas que eran acompasadas, antes de la irrupción de la malagueña libre o sin compás) es el punto de arranque de un nuevo ejercicio de composición sonora, en la que Díaz acude a un diálogo suigéneris entre el violín y el piano. El virtuosismo del primero (notable en la cadencia final) tiene su contrapunto, apoyo y refuerzo en el piano.
Abrimos ahora un espacio centrado en el pianismo del autor malagueño. Para la edición 25 de los Conciertoencuentro.cosmos, celebrada el 22 de febrero de 2023, Rafael me escribió y dedicó su “Flamenco opus 15”, virtuosístico tríptico pianístico cuyas dos primeras partes fueron estrenadas en dicho concierto. La que posteriormente sería su tercera parte, “Bulería”, tendrá que esperar a su estreno al 9 de noviembre de 2024, dentro del Festival Internacional COMA´24, en el Auditorio Casa de Vacas de Madrid. La primera página, “Farruco que soy” es toda una declaración de intenciones: el carácter desenfadado, desafiante (desde luego para la técnica convencional del pianista) es la tónica predominante. Y tampoco éste se limita a una escritura al uso: frecuentes cambios de octava o giros a contra mano que obligan al pianista a digitaciones infrecuentes, pasajes velocísimos repetidos pero siempre con diversas variaciones que dificultan al extremo su memorización digital (y sonora, algo común en la línea depabliana) pero que son fiel reflejo del espíritu inquieto y desbordante del autor andaluz.
En la segunda pieza, igualmente susceptible de tocarse aisladamente, la taranta flamenca es reconocible en giros idiomáticos propios de del tronco matriz de los cantes minero-levantinos. La gravedad de ese veloz doble floreo (superior e inferior) en el registro grave la dota de la seriedad propia de este género. El título “Fierro”, bien parece apelar a la pesante insistencia del palo en ese giro endemoniado y hondo. También se percibe con notoria claridad la superposición de un acorde del séptimo grado en inversión (sol-si-mi) sobre el de tónica (fa#) que erige este palo en un asombroso caso de cómo atentar contra los principios sacrosantos de la consonancia (y por cuyo ejemplo me vi empujado a escribir el libro “La taranta: un ejemplo que contradice los principios de consonancia y disonancia”). Pero Díaz consigue que el oyente no se ancle a un lenguaje convencional y mucho menos tonal. Dicha tónica propia del palo de la taranta es solo un elemento más que contribuye a su acercamiento al mundo fascinante del flamenco, pero sin renunciar a la máxima contemporaneidad.
Finalmente, la tercera parte, “¿Fermoso que soy?” (me pregunto si en una nueva muestra de su humor se lo cuestiona el autor a modo de retrato), e inspirada en la bulería flamenca, lleva al máximo las exigencias a un pianista que, lo mismo toca palmas, ejecuta un veloz gesto entre ambas manos en el teclado, interpreta la clave rítmica de la bulería mutando las s o, sin más, improvisa un vertiginoso desplazamiento en el piano (o, al menos, así lo interpreta un servidor). La celeridad, desenfreno, energía y desafío del palo flamenco transferido al piano. Percatándose de que sin sonar en momento alguno (salvo en improvisaciones que así se lo exige al pianista) dentro de la ortodoxia flamenca, este lenguaje declarado patrimonio inmaterial de la humanidad se manifiesta más actual, comprometido y contemporáneo que nunca, y es entonces cuando nos damos cuenta de que la lectura que Díaz hace del flamenco es única y necesaria. Nos transporta a este fascinante lenguaje, pero lejos de anclarse a él, nos lleva mucho más allá, al terreno de la creación pura. (Tendré que preguntarle si recogió la enseñanza de su maestro L. Nono, como así lo reconocía su entregado discípulo M. Sotelo, de inspirarse en nuestras raíces sonoras).

La “Misa flamenca” es una de sus obras de mayor envergadura (no obstante es tema central de una tesis doctoral por parte del catedrático Víctor López) y nos sirve para adentrarnos, sin dejar al piano solista, en otro campo como es el de la electroacústica y que viene cultivando en las últimas décadas (nos cuestionamos si, al abandonar la práctica instrumental profesional, quizás fue una válvula de escape a su creatividad inagotable). De cara al Conciertoencuentro.cosmos 25 que le dedicamos le planteé hacer una relectura de dicha obra, aprovechándome de mis destrezas (y pasión) flamencas, en base a superponer un plano pianístico improvisado en directo sobre la propia cinta electroacústica. Escogí el séptimo movimiento, el “Agnus dei”. Predomina el canto de unas siguiriyas en el tono frigio flamenco de do por parte del cantaor Alfredo Arrebola, cuya voz, así como la de un coro a modo de plegaria, se deja escuchar atomizadamente. Sobre este soporte, acometo la improvisación pianística, realizando una inmersión en la semántica de Rafael Díaz mediante una completa exposición de técnicas propias del autor malagueño: lenguaje de alto virtuosismo, desplazamientos vertiginosos por todo el teclado, gestos repetidos pero nunca iguales, continuos cambios de texturas sonoras, ataques en las cuerdas en glissandi, pizzicatti, rasgándolas con las uñas,
Un universo caleidoscópico y múltiple que pretende fundirse con los delay, reverberaciones, ecos y repeticiones y cromatismos ascendentes (propios del toque de granaína), omnipresentes en la grabación. Sólo señalar que atendiendo a mi exigencia como improvisador de nunca repetirme y realizar un auténtico ejercicio lo más cercano a la creación y no a la simple composición, hemos decidido dejar dos grabaciones por su muy diferente contenido pianístico, amparados en el alto valor de ambos registros.
Imposible cerrar este monográfico sin prestar atención en exclusiva a la visión (audición, para ser más exactos) que tiene Rafael Díaz del mundo electroacústico, ciertamente transcendental para comprender su estética y que ya hizo acto de presencia en la obra anterior. Ciertamente, con la electroacústica pura, el autor navega a sus anchas, sin necesidad de verse limitado por las enormes dificultades técnicas que encierran sus obras acústicas. Así que, aunque sea salirnos del mundo “cósmico”, nos pareció oportuno dejar un espacio que nos alumbre en este quehacer creativo. En “Ajedrecistas” asistimos a un género que en tiempos tuvo bastante atención institucional por la difusión en Radio Clásica del programa “Ars sonora” que regentaba P. Iges y que hoy tiene continuidad magníficamente en el micrófono de Miguel Álvarez. La obra es una perfecta muestra de lo que se vino a denominar “Ópera radiofónica”. En ella, se establece una figurada disputa musical con el pretexto de un embate ajedrecístico entre Marcel Duchamp (autor de un cuadro con igual título) y el autor malagueño. El disparate surrealista, muy en la órbita de la propuesta de nuestro autor con sus continuos contrastes, irrupciones de materiales de naturaleza bien diversa (muy reconocibles las clases de flamenco) y, naturalmente condimentado con buenas dosis de humor, adquiere plena carta de naturaleza.
Por haber sido creados ex profeso para los distintos monográficos que le hemos dedicado con el Cosmos 21, nos resultaba en parte ineludible la no inclusión de dos pequeños homenajes que en tiempos recientes recibió el autor malagueño y que Rafael Díaz quiere seguir programando junto a sus obras. “Glosas malagueñas” es una breve creación para todo el septeto de Cosmos 21 que Jesús Villa Rojo tuvo a bien dedicar a Rafael con motivo de su 80 Aniversario, de modo que se lo estrenáramos en el concierto en torno a su obra que le hicimos en la Fundación Unicaja de Málaga el 29 de septiembre de 2023. El protagonismo del cajón flamenco (con solo incluido justo antes de la “copla” que arranca el piano), el desafío y energía latentes en cada instante así como su carácter festivo son las constantes de este homenaje del maestro briocense, compositor, clarinetista y director del grupo de música contemporánea LIM, y que por toda esa múltiple condición, Rafael Díaz siempre le tuvo como espejo de trabajo y creación. La obra se muestra contundente y arrebatadora, como bien reza la intención de su subtítulo (“marcha flamenca”).

Por mi parte, “Estudio de texturas, op134, Música Matérica LXXIV” es un homenaje a nuestro protagonista y la estrenaremos a mediados de noviembre en un nuevo concierto monográfico que le haremos el 13 de noviembre en la UCM, dentro de nuestro ciclo de “Músicas del Cosmos” y en los dos conciertos para la Fundación Unicaja en Ronda y Málaga el 30 y 31 de enero del año venidero. El caso es que andaba pergeñando un programa para el próximo festival “Músicas del Cosmos 2026” centrado en la temática de los ‘estudios’ musicales y me percaté de que en mi catálogo estrictamente matérico, aquel centrado en evidenciar en su mayor desnudez la energía que atesora el sonido per se, y cuyas sucesivas entregas (esta es la 74) están dedicadas a compositores, amigos y colegas, no tenía una composición pensada para él. Stricto sensu, todas mis obras insertas en este catálogo pueden concebirse como estudios de texturas y de objetos matéricos que, convenientemente mensurados y organizados, pasan a la categoría de objetos musicales matéricos, pero en la presente ocasión busqué un dúo en que la sucesión de texturas fuera aún más vertiginosa que de costumbre. Para ello elegí como protagonista al clarinete (otro homenaje a Rafael), instrumento de indiscutible riqueza en cuanto a registros y posibilidades de sonidos menos convencionales, con el exclusivo soporte e hilazón de diversos instrumentos de pequeña percusión. La obra tiene un antecedente en “El peso de un ángel”, pero en aquel lejano opus 94 mío, el clarinetista se enfrentaba solo a una partitura notablemente más larga, eso sí, con el apoyo puntual de unos chimes o , que ejercían como de hilvanes de las diferentes secciones.
Rafael Díaz sigue trabajando infatigable e incesantemente, pero en el presente cedé, intencionadamente titulado “Cosmosfusión” al reunir obras de la última década, puede recoger muy bien la riqueza, diversidad y movilidad del pensamiento actual del autor malagueño.

DOSIER DE PRENSA
Puesto que con un grupo llamado Cosmos nos encontramos hoy, podríamos decir que pasar del que fue primer compacto dedicado al ensemble madrileño en Liquen Records a este segundo volumen de su serie Infrecuentes en el sello valenciano sería cual desplazarnos, a través de un agujero negro, desde un universo trágico y oscuro, el que recorrimos en su disco Fuego en el aire, a un universo luminoso y festivo: ése al que Carlos Galán y el Grupo Cosmos 21 nos conducen ahora con Cosmosfusión, un lanzamiento que, de nuevo en Liquen Records, se centra en la música de un compositor con el que Cosmos 21 ha trabajado asiduamente, el andaluz Rafael Díaz, a cuyas obras se suman en este compacto dos piezas a modo de homenaje al propio Díaz, compuestas por Jesús Villa Rojo y Carlos Galán.
Curiosamente, la Málaga donde tuvo lugar «La Desbandá», el trágico acontecimiento histórico al que nos remitía Fuego en el aire (partitura de José Miguel Moreno Sabio), vuelve a estar presente en este segundo disco de Cosmos 21 en Liquen Records, ya sea por referencias explícitas en el texto narrado por los músicos del ensemble, ya por las influencias andaluzas que, una y otra vez, se hilvanan en las once piezas del malacitano Rafael Díaz; once partituras que conforman el grueso de este disco y lo que con más propiedad responde a un lenguaje de fusión, con sus hibridaciones entre la música contemporánea, una importante influencia de la electroacústica y estilos como el flamenco, el tango o el jazz; todos ellos, con dejes humorísticos de impronta que diría kageliana, aunque marcadamente españoles y, específicamente, meridionales.
No me han parecido, sin embargo, las piezas más inspiradas del disco aquéllas en las que ese humor está, precisamente, en primer plano, con sus diálogos un tanto tabernarios, mientras que las partituras en las que el piano goza de un mayor protagonismo (punteado por palmeos y otros dejes igualmente andaluces) sí ofrecen un mayor interés musical; en algunos casos, con ecos españolizados de John Cage por su reinvención del piano con un carácter percusivo que tan bien casa con el flamenco y sus ritmos acusadamente raciales, aquí llevados por Carlos Galán con total maestría al teclado (aunque, por la energía con la que lo toca, es todo el instrumento el que resuena en su conjunto, convocando esos ya citados ecos estilísticos).
Así pues, serán las tres piezas de Rafael Díaz que integran el ciclo Flamenco opus 15 (2023) las que considero artísticamente más sólidas de entre las del malacitano aquí reunidas, con su acusado virtuosismo, ingenio en el manejo de los intervalos y diálogo con las liturgias y ortodoxias propias de un flamenco reinventado tanto por Rafael Díaz, en su partitura, como por el propio Carlos Galán, que con su interpretación une el rigor con la fantasía y el duende imprescindible para que Flamenco opus 15 funcione como en este disco lo hace.
Dada la ya larga e intensa relación existente entre Rafael Díaz y el Grupo Cosmos 21, su fundador y director, Carlos Galán, ha querido incluir en este compacto sendos homenajes al compositor andaluz: el primero, Glosas malagueñas, del briocense Jesús Villa Rojo; el segundo, Estudio de texturas, op. 134, Música Matérica LXXIV, del propio Galán.
Las Glosas malagueñas fueron compuestas con motivo del octogésimo aniversario de Rafael Díaz, celebrado en 2023, año en el que Cosmos 21 festejó dicho cumpleaños en Málaga un concierto-homenaje en el que, entre otras, se incluyó este regalo musical de Jesús Villa Rojo (curiosamente, clarinetista, director y compositor, como el propio Díaz). Escritas para septeto instrumental, en éste se incluye el cajón flamenco, cuya presencia (solo incluido) justifica, como su ímpetu rítmico, el subtítulo de la partitura, Marcha flamenca; una marcha a la que se van sumando desde ecos folclóricos (como las coplas) hasta pinceladas de la literatura pianística española del siglo XX igualmente inspirada en la música andaluza; todo ello, en un ambiente marcadamente festivo.
Si el homenaje de Jesús Villa Rojo evocaba al Rafael Díaz más marcado por las músicas de raíz y su ascendiente mediterráneo, en Estudio de texturas, op.</em> 134, Música Matérica LXXIV Carlos Galán nos remite al Rafael Díaz más vanguardista y experimental, tanto en su dimensión de compositor, el que siguió cursos con (entre otros) Luigi Nono y Horacio Vaggione, como en la del intérprete que fundó el Taller de Música Contemporánea de la Universidad de Málaga o en la de quien sigue produciendo nuevos timbres, bien sea con el clarinete, bien en su laboratorio electroacústico, abismado a la más sutil y delicada interioridad del sonido.
Una búsqueda análoga, con un dúo de instrumentos acústicos formado por clarinete en si bemol (otro guiño a Rafael Díaz) y percusión, es la que nos propone Carlos Galán con su Música Matérica LXXIV, una de las obras más largas del disco (aunque apenas sume siete minutos de duración) y, sin duda, la más actual e interesante a nivel textural.
Basta una lectura de la página que abre esta partitura, para tomar conciencia del alto virtuosismo que en ella se exige, especialmente, al clarinete, cuyas numerosas técnicas extendidas (mordedura o percusión de la caña, emisión de fonéticos, flatterzunge, multifónicos, golpeo de llaves y un largo etcétera) se despliegan entre constantes cambios de compás y rangos dinámicos, con grupos de notas que han de ser llevados desde velocidades endiabladas propias de la escritura para instrumentos de viento de un Brian Ferneyhough hasta una serenidad reverberante que parece llegada a este Estudio de texturas, op. 134 de Luigi Nono y su canto sospeso.
Si el clarinete aporta una voz convulsamente humana a Música Matérica LXXIV, la percusión incide en la aridez de los paisajes que ese clarinete recorre, por lo que no es difícil visualizar en este dúo un retrato (con sierra malacitana al fondo) del propio Rafael Díaz en su empeño de conquistar nuevos horizontes, cumbres y perspectivas musicales, buena parte de los cuales, en lo más moderno y exploratorio, pone aquí en perspectiva Carlos Galán, con una soberbia interpretación de David Arenas, clarinete, y Luisa Muñoz, percusión.
Tanto las once partituras interpretadas en este disco por Cosmos 21 como las dos obras electroacústicas de Rafael Díaz se ofrecen en primera grabación mundial, algo que vuelve a mostrar el fino criterio de Josep Lluís Galiana como productor de Liquen Records, al mantenerse fiel a su línea de no adentrarse en repertorios ya más que trillados en el mundo de la fonografía y, por la contra, apostar por dar voz y espacio —como Liquen lleva haciendo desde el año 2016— a un buen número de compositores, intérpretes y obras musicales de nuestro patrimonio contemporáneo que todavía no habían sido llevadas al disco compacto (o a las correspondientes plataformas online que, al fin y al cabo, lo que siguen haciendo es nutrirse de ese incansable trabajo de las casas y productores discográficos: base fundamental de sus catálogos virtuales).
Las excelentes grabaciones de estas trece piezas, todas ellas con una gran definición tímbrica y una inmersiva espacialización, fueron realizadas en el Auditorio de la “Casa del Agua” de Navalperal de Pinares (Ávila), con tomas de sonido a cargo del ingeniero Pedro Baselga en diciembre de 2024 y septiembre de 2025, siendo su posterior edición y masterización realizada en los Infinity Estudios de Madrid.
Fiel a lo que en el sello valenciano es habitual, Liquen Records nos ofrece una edición muy cuidada, con un amplio libreto (bilingüe, en castellano e inglés) de treinta y una páginas a color que incluye un soberbio ensayo a cargo de Carlos Galán, además de un buen número de fotografías, las biografías de compositores e intérpretes, así como los datos técnicos de este registro. Todo ello redondea el segundo lanzamiento del Grupo Cosmos 21 en su colección Infrecuentes.
Miguel Ángel Pérez Martín, docenotas.com, 30/12/2025
Primero conviene explicar el encabezamiento de esta reseña. Muchos “jóvenes turcos” teatrales de mi generación teníamos al autor teatral alemán Heiner Müller como lectura de cabecera en los ochenta. Lectura porque como mucho aspirábamos a ver en algún teatro de Europa y España alguna de sus obras, Maquina Hamlet o Medea Material eran dos muy representadas. Alimentaba su dramaturgia de “materiales” greco-latinos y clásicos para hacer un teatro de alto voltaje político, social y antiautoritario.
La música contemporánea sigue una estela parecida, hace suyos materiales de otras artes, de otras épocas, de otros ámbitos sociales, de otras esferas de la realidad y les manipula, deconstruye y a veces destruye directamente. Incluso en los ámbitos musicales alejados del serialismo y la atonalidad pura y dura -pienso en Cage o Glass-.
Con el “flamenco” entendido como música popular y tradicional de Andalucía pasa lo mismo, es un “material” sobre el que trabajar y elaborar nuevas propuestas musicales. Tenemos el ejemplo de Lorca – muy apegado al alma popular- y otras propuestas más “alejadas” -a primera vista- a esa alma como Mauricio Sotelo, Francisco Guerrero, Joan Albert Amargós, ¡tantos!
Llega ahora esta importante propuesta de Carlos Galán sobre la música de Rafael Díaz, clarinetista, compositor, profesor del Conservatorio de Málaga y Director del Taller de Música Contemporánea de esa ciudad. Por su parte Carlos Galán es profesor de Composición y Música de Cámara del Conservatorio Superior de Madrid, pianista, improvisador, escritor y experto en flamenco. Sinergias aseguradas.
El disco, de factura impecable y grabado en el auditorio de la Casa del Agua de Navalperal de Pinares, Madrid, incluye trece piezas. Once de Rafael Díaz que parten de materiales musicales y vocales propios del flamenco – diez piezas- y una interesante reflexión sonora sobre el ajedrez. Materiales muy sugerentes por su inicio y desarrollo temático y el uso de un gran grupo instrumental para ello.
Incluye además una pieza del clarinetista Jesús Villa Rojo dedicada a Díaz y otra dedicatoria de Galán más abstracta y matérica.
El conjunto de piezas compone un friso musical e instrumental de alto valor y originalidad inigualable en el panorama compositivo contemporáneo en España, muy pendiente a veces de las tendencias francesas o centroeuropeas, obviamente, y coloca esta grabación los parámetros de las que conocemos de algunos festivales de esas latitudes, concretamente Donauschingen. Un proyecto imprescindible que presenta Liquen Records con una generosidad informativa digna de alabanza.
Muy recomendable compra y escucha. En su tienda habitual o en liquenrecords.com
Revista Melómano, 30/01/2026
Bajo la dirección de Carlos Galán, la veterana formación comienza su actividad con una gira por Málaga y una nueva cita de los Conciertoencuentros
El grupo Cosmos 21 inicia su 39.ª temporada con nuevos conciertos monográficos, presentaciones de discos y otras iniciativas diversas destinadas a difundir la nueva creación musical en nuestro país.
Entre otros compromisos, la formación viaja los días 30 y 31 de febrero a la provincia de Málaga para ofrecer dos conciertos en el Auditorio Fundación Unicaja de Ronda y el Auditorio ‘María Cristina’ de la Fundación Unicaja de Málaga.
‘En torno a Rafael Díaz’
En Málaga, el grupo interpretará el programa ‘En torno a Rafael Díaz’. Se trata de un repertorio que sirve como presentación del disco Cosmofusión, de la colección Infrecuentes que publican con el sello Liquen Records.
Estos dos conciertos incluirán obras del propio Díaz, así como de homenajes que le realizan Jesús Villa Rojo y Carlos Galán —este último con Graciosa y Estudio de texturas, que constituyen las Músicas matéricas LXX y LXXIV del director del grupo—.
Además, el programa se abrirá con la versión para septeto que Enrique Igoa ha elaborado de las Siete canciones populares españolas de Manuel de Falla.
Nueva edición de los Conciertoencuentros
A continuación, el día 10 de febrero, el Conservatorio Joaquín Turina de Madrid acogerá la presentación de la 39.ª edición de los Conciertoencuentros. El ciclo continuará desarrollándose con el apoyo de la Fundación SGAE, y esta será la primera de las seis ediciones que se celebrarán a lo largo del año.
En este caso, el evento estará dedicado al compositor, escritor y crítico Joan Gómez Alemany, recientemente nombrado nuevo director de la revista Sul ponticello.
En esta cita se estrenará su obra El arte de fugar a Bach. Con el objetivo de ayudar al público a adentrarse en su lenguaje sonoro, el propio Alemany desarrollará una explicación y análisis de la pieza junto a Carlos Galán.
