GALANIANAS. Josep Lluís Galiana, Carlos Galán & Cosmos 21

Josep Lluís Galiana • Carlos Galán • Cosmos 21: GALANIANAS. València: LIQUEN RECORDS • DL: V-2122-2026 • LRCD041. PVP: 20€

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CREDITS​

• Toda la música de / All music by Josep Lluís Galiana (saxos soprano y tenor) y Carlos Galán (piano). Grupo Cosmos 21: Luisa Muñoz (pequeña percusión) y David Arenas (clarinete Sib) en la pista Galaniana cósmica.

• Coproducido por / Co-produced by Josep Lluís Galiana (Liquen Records) y Carlos Galán (Grupo Cosmos 21).

• Grabaciones realizadas en una única sesión en el Auditorio de la Casa del Agua de Navalperal de Pinares (Ávila) con un piano Kawai GS70, el 8 de septiembre de 2025, bajo el registro de Pedro Baselga. La edición se realizó en Infinity Studio (Madrid) el 20 de enero de 2026. / Recordings made in a single session at the Casa del Agua Auditorium in Navalperal de Pinares (Ávila) on September 8, 2025, using a Kawai GS70 piano, under the direction of Pedro Baselga. Editing took place at Infi nity Studio (Madrid) on January 20, 2026.

• Notas del disco de / Liner notes by Alfonso de la Torre.

• Maquetación / Layout by Cap i Cua (Sergio y Alexis Moya)

© Josep Lluís Galiana & Carlos Galán

© ℗ 2026 Liquen Records

DL: V-2122-2026 ·

LRCD041 · liquenrecords.com

GALANIANAS. Josep Lluís Galiana · Carlos Galán · Cosmos 21

Navalperal de Pinares (Ávila), September 8, 2025

PRESENTACIÓN

Galanianas, gal(an)ianas, Galán + Galiana, Galiana + Galán es el trabajo conjunto de dos músicos de gran energía y creatividad, formidable técnica y versatilidad. Entregados a la improvisación en sus respectivas carreras individuales, desde 2022 vienen aunando sus empeños artísticos en el escenario. Mostrando su rupturista discurso sonoro inmerso en la improvisación libre, el presente cedé recoge las pistas que se registraron en una sesión de grabación que ofreció los encuentros sucesivos —del 12 al 16—, y tras los que protagonizaron como dúo en conciertos públicos de Cosmos 21 en ciudades como Madrid, Getafe, Córdoba, Sevilla, Cuenca, Valencia y Castellón.

PRESENTATION

Galanianas, gal(an)ianas, Galán + Galiana, Galiana + Galán is the joint work of two musicians with great energy and creativity, formidable technique and versatility. Dedicated to improvisation in their individual careers, since 2022 they have been combining their artistic work on stage. A showcase for their groundbreaking discourse in sound imbued with free improvisation, this CD contains the tracks recorded in a session that provided the successive encounters from the 12th to the 16th, after which they performed as a duo in public concerts in Cosmos 21 in cities like Madrid, Getafe, Cordoba, Seville, Cuenca, Valencia and Castellon.

Galanianas, músicas de las profundidades

Alfonso de la Torre

Permanecen ciertas obras de arte, perduran en el tiempo, en tanto se desvanecieron otras. Restan aquellas que, como escribiera Pierre Michon: “son opacas y añaden opacidad al mundo”. Músicas para el espacio del mundo en el siglo veintiuno, estas Galanianas, pero podrían haber acompañado tantos otros universos de la creación en la modernidad. Así, escuchándolas, pensé en ciertas pinturas de Max Ernst o en las matériologies y texturologies de Dubuffet y su jargon fonético, mas me devolvieron también al Torner de rocas y líquenes, a las bellas desolaciones de Anselm Kiefer o a las tierras chamotas de Tàpies. Pues devienen Galán y Galiana, en ese calambur entre letra y afinidades secretas, médiums de lo profundo. Inmemorial esta música que ahora comparten con la que tientan penetrar en la realidad profunda que nos rodea, aquello que aquí queda lejano mas reverberante en el exilio de los márgenes. Estos instantes de memoria e invención, errancias allende los sonidos conocidos.

Veintiuna músicas de las profundidades, que uno cree capaces de evocar la revista “Minotaure”, aquel ejemplar de 1934 que incluyó la belleza convulsiva, -o no sería-, ilustrado con las fotos de extraños cristales y corales de Brassaï. Estas Galanianas portan sonidos que van y vienen, resplandecen otrora con una exactitud subterránea, centros dentro de un centro que se encuentran con el mundo en hímnica obsesión, como quienes se regocijan en el hallazgo. Pienso que estas músicas relatan instantes de pérdida, elegías y remansos sonoros, mas son al tiempo conmemoración de lo misterioso, evocación y extravío, tal un imperativo del decir, como si inimaginable fuese otro mundo verdadero. Escuchando, he recordado aquello que contaba Beckett: el mundo está dividido entre quienes buscan y aquellos que han renunciado a buscar.

Buscadores, sí, Galiana y Galán creen intransigentemente en la música, pues estas Galanianas [y Microgalanianas] enmudecen el mundo con sus pequeños instantes tan misteriosos, lux sonora, como vórtices de un tiempo inmóvil donde la vida es. En su ser esta reserva de ensoñación que escuchamos inmersos en un campo de tensiones polares, entre el movimiento de las sombras visibles y un vacío que habita los sonidos. Tal un mysterion que puede atenderse en una experiencia mística, tales destellos, caminantes en la penumbra por senderos suspendidos y, en torno, el murmullo de lo indiscernible. Tal quien escuchó otra voz, llegada de allende, un lejano lugar.

Abismo de los sonidos, parece como si en estas músicas ciertos decires permaneciesen gozosos en su retraimiento, absolutamente secretos, irreductibles a la escucha. Sonidos de estas Galanianas en donde abundan las interferencias discursivas, tal quien tentase desvelar el secreto habitante bajo la superficie de las máscaras. Un desplazamiento hacia los límites, emulando a quien visita un insólito país del afuera, un abismo y extrañamiento arriesgándose en tal afuera de sí.

Mas, atenta escucha. Encontraron el coraje para componer estas músicas, saben entonces que quien compone lo hace en nombre de una pérdida. Sonidos perdidos o redescubiertos que otrora redescubren y ofrecen a esa pérdida, quizás restituyendo aquello ilegible de donde provienen. Sonidos como pulsos, huellas de algo que permanece obstinadamente invisible. Desde este lugar del mundo escuchemos estos condensados de belleza.

Y, en la mesa sentados, esperantes se eleva el decir de estas Galanianas, como aquello que expresara Breton a Dubuffet. Contemplemos frente a nosotros que hay “un asiento reservado al ángel”.

Galanianas, music from the depths

Alfonso de la Torre

Some works of art remain, enduring over time, whilst others have faded away. Those that remain are the ones that, as Pierre Michon wrote, “are opaque and add opacity to the world”. These Galanianas are pieces of music for the space of the world in the twenty-fi rst century, but they could have accompanied so many other universes of creation in modern times. Hence, listening to them, I thought of certain paintings by Max Ernst and Dubuffet’s Matériologies and Texturologies with their phonetic jargon, but they also brought me back to the Torner of rocks and lichens, to Anselm Kiefer’s beautiful desolations, and to the chamotte lands of Tàpies. Thus become Galán and Galiana, in that pun between letters and secret affinities, mediums of the profound. This music that they now share is timeless, tempting us to penetrate the deep reality surrounding us, that which here remains distant but reverberates in the exile of the margins. These moments of memory and invention, wanderings beyond known sounds.

 

These are twenty-one pieces of music from the depths, which one believes are capable of evoking the magazine Minotaure in that 1934 issue that included the convulsive beauty—or it would not exist—illustrated with Brassaï’s photos of strange crystals and corals. These Galanianas carry sounds that come and go, shining in another time with subterranean precision, centres within a centre that meet the world in a hymn-like obsession, like those who rejoice in discovery. I think these musical pieces tell of moments of loss, elegies and sound havens, but at the same time they are a commemoration of the mysterious; they are evocation and straying, like an imperative to say, as if another true world were unimaginable. Listening, I remembered what Beckett said: “the world is divided between those who search and those who have renounced the search”.

 

Searchers indeed, Galiana and Galán believe uncompromisingly in music, because these Galanianas [and Microgalanianas] mute the world with their small, so mysterious moments, sonorous lux, like vortices of a motionless time where life is. In their being is this reserve of reverie that we listen to, immersed in a field of polar tensions between the motion of visible shadows and a void that inhabits the sounds. Like a mysterion that can be dealt with in a mystical experience, such fl ashes, walkers in the half-light along hanging paths and, all around, the murmur of the indiscernible. Like someone who heard another voice, coming from beyond, a distant place.

 

Abyss of sounds, it seems as if within these musics certain sayings remain joyful in their withdrawal, absolutely secret, irreducible to listening. Sounds of these Galanianas where discursive interferences abound, like someone attempting to unveil the secret inhabitant beneath the surface of the masks. A shift towards the limits, emulating someone who visits a remarkable country outside, an abyss and estrangement risking oneself on being outside of oneself.

 

But listen carefully. They found the courage to compose these songs, so they know that whoever composes does so in the name of a loss. Lost or rediscovered sounds that they rediscover in another time and off er up to that loss, perhaps restoring the illegibleness from which they come. Sounds like pulses, traces of something that remains stubbornly invisible. From this place in the world, let us listen to these condensed moments of beauty.

 

And, seated at the table, awaiting, the words of these Galanianas arise, as Breton expressed to Dubuffet. Let us consider that before us there is “a seat reserved for the angel”.

TRACKS​

01. Galaniana 12 [8:19]

02. Galaniana 13 [10:12]

03. Galaniana 14 [5:20]

04. Galaniana 15 [5:56]

05. Galaniana 16 [4:45]

06. Microgalaniana 1 [0:37]

07. Microgalaniana 2 [0:56]

08. Microgalaniana 3 [0:48]

09. Microgalaniana 4 [0:37]

10. Microgalaniana 5 [0:44]

11. Microgalaniana 6 [0:44]

12. Microgalaniana 7 [0:46]

13. Microgalaniana 8 [0:50]

14. Microgalaniana 9 [0:58]

15. Microgalaniana 10 [0:42]

16. Microgalaniana 11 [0:54]

17. Microgalaniana 12 [0:38]

18. Microgalaniana 13 [0:38]

19. Microgalaniana 14 [0:34]

20. Microgalaniana 15 [0:30]

21. Galaniana cósmica* [8:40]

 

(*) Con la participación del Grupo Cosmos 21: Luisa Muñoz, pequeña percusión, y David Arenas, clarinete Sib.

DOSIER DE PRENSA

Galanianas es un disco de improvisación de Josep Lluís Galiana y Carlos Galán que explora paisajes sonoros profundos, misteriosos y libres mediante técnicas extendidas y una intensa búsqueda creativa. La obra reúne piezas grabadas en 2025 y culmina con una improvisación colectiva junto al Grupo Cosmos 21, destacando por su riqueza tímbrica, su carácter poético y su apuesta por la exploración de los límites del sonido y la escucha.

«Así, escuchándolas, pensé en ciertas pinturas de Max Ernst o en las matériologies y texturologies de Dubuffet y su jargon fonético, mas me devolvieron también al Torner de rocas y líquenes, a las bellas desolaciones de Anselm Kiefer o a las tierras chamotas de Tàpies. Pues devienen Galán y Galiana, en ese calambur entre letra y afinidades secretas, médiums de lo profundo. Inmemorial esta música que ahora comparten con la que tientan penetrar en la realidad profunda que nos rodea, aquello que aquí queda lejano mas reverberante en el exilio de los márgenes», comienza el teórico y crítico de arte Alfonso de la Torre sus notas al disco Galanianas, recientemente publicado en el sello valenciano Liquen Records.

Continúa De la Torre: «Estas Galanianas portan sonidos que van y vienen, resplandecen otrora con una exactitud subterránea, centros dentro de un centro que se encuentran con el mundo en hímnica obsesión, como quienes se regocijan en el hallazgo. Pienso que estas músicas relatan instantes de pérdida, elegías y remansos sonoros, mas son al tiempo conmemoración de lo misterioso, evocación y extravío, tal un imperativo del decir, como si inimaginable fuese otro mundo verdadero. Escuchando, he recordado aquello que contaba Beckett: el mundo está dividido entre quienes buscan y aquellos que han renunciado a buscar».

Galanianas, gal(an)ianas, Galán + Galiana, Galiana + Galán es el trabajo conjunto de Josep Lluís Galiana y Carlos Galán, dos músicos de gran energía y creatividad, formidable técnica y versatilidad. Entregados ambos a la improvisación desde hace décadas en sus respectivas carreras artísticas, es a partir del año 2022 cuando comienzan a aunar sus empeños creativos sobre los escenarios. Mostrando su disruptiva propuesta sonora inmersa en la libre improvisación musical, el disco compacto recoge las piezas que se registraron en una sesión de grabación en el Auditorio de la Casa del Agua en Navalperal de Pinares (Ávila) el 8 de septiembre de 2025 y que ofreció los encuentros sucesivos —de la ‘galaniana’ 12 a la 16—, y tras los que protagonizaron como dúo en conciertos públicos del Grupo Cosmos 21 en ciudades como Madrid, Getafe, Córdoba, Sevilla, Cuenca, Valencia y Castellón de la Plana.

Alfonso de la Torre afirma en sus notas que «Galiana y Galán creen intransigentemente en la música, pues estas Galanianas [y Microgalanianas] —el disco recoge también 15 Microgalanianas, piezas que no superan el minuto de duración— enmudecen el mundo con sus pequeños instantes tan misteriosos, lux sonora, como vórtices de un tiempo inmóvil donde la vida es. En su ser esta reserva de ensoñación que escuchamos inmersos en un campo de tensiones polares, entre el movimiento de las sombras visibles y un vacío que habita los sonidos. Tal un mysterion que puede atenderse en una experiencia mística, tales destellos, caminantes en la penumbra por senderos suspendidos y, en torno, el murmullo de lo indiscernible. Tal quien escuchó otra voz, llegada de allende, un lejano lugar».

El encuentro de Galán y Galiana se traduce en una rica sucesión de hallazgos, logros, derivas y fragmentaciones sonoras, como consecuencia del uso del arpa del piano como si de un laboratorio de pura experimentación musical se tratase con una notoria predisposición a la percusión y a los frotamientos y rasgueos, y la utilización de una gran infinidad de recursos sonoros en los saxos soprano y tenor de Galiana como son las sordinas, slaps, ruido de zapatillas, armónicos, glisandi y obstinati, multifónicos, flattements, microtonalidades, fonetismos y aeolian sounds, entre otros muchos.

Alfonso de la Torre concluye sus notas de marcado tono poético con esta hermosa reflexión sobre los límites, la escucha y el silencio: «Abismo de los sonidos, parece como si en estas músicas ciertos decires permaneciesen gozosos en su retraimiento, absolutamente secretos, irreductibles a la escucha. Sonidos de estas Galanianas en donde abundan las interferencias discursivas, tal quien tentase desvelar el secreto habitante bajo la superficie de las máscaras. Un desplazamiento hacia los límites, emulando a quien visita un insólito país del afuera, un abismo y extrañamiento arriesgándose en tal afuera de sí».

Finalmente, el CD recoge una última pista —Galaniana cósmica— en la que se unen al dúo los miembros del Grupo Cosmos 21 David Arenas, al clarinete, y Luisa Muñoz, a la percusión. Con la incorporación de ambos músicos comienzan inesperadas exploraciones, en la que cada improvisador busca su incardinación dentro de este imprevisible cuarteto. En el transcurso de la Galaniana cósmica se alcanzan momentos de gran fuerza y energía sonoras, máxima compenetración, tensión rítmica y conflicto de intereses. Alrededor del minuto cinco, se plantea una sección de armonías, generando capas laminares de sonido y colores, combinadas con otras de ruidismo a partir de aire emitido por los instrumentos de viento madera, frotaciones surgidas del piano y otras aportaciones percusivas, sin obviar los ricos diálogos instrumentales que se establecen entre todos ellos.

El disco será presentado en concierto el 30 de junio (19h) en la Sala de la Muralla del Col·legi Major Rector Peset de la Universitat de València, que contará con la participación del compositor, catedrático del Superior de Valencia y exdirector de los ENSEMS, Voro García, y el compositor Llorenç Barber en la presentación. Esa misma semana, el 3 de julio (17h), la presentación tendrá lugar en el auditorio de la Asociación de Artistas AIE, en su sede de Madrid, en la que participará el teórico y crítico de arte y autor de las notas del disco Alfonso de la Torre. En ambas presentaciones, a Josep Lluís Galiana y Carlos Galán se sumarán los miembros del Grupo Cosmos 21, Luisa Muñoz y David Arenas.

Amb la col·laboració especial dels membres del Grupo Cosmos 21: David Arenas (clarinet) i Luisa Muñoz (percussions) i amb la participació com a presentadors dels compositors Llorenç Barber i Voro García.

Editat pel segell discogràfic valencià Liquen Records en el seu 10.º Aniversari.

 

Galanianas, gal(an)ianas, Galán + Galiana, Galiana + Galán és el treball conjunt de dos músics de gran energia i creativitat, formidable tècnica i versatilitat. Entregats a la improvisació en les seues respectives trajectòries individuals, des de 2022 venen juntant els seus esforços artístics en l’escenari, mostrant el seu rupturista discurs sonor immers en la lliure improvisació. El present disc arreplega les pistes que es registraren en una sessió de gravació a l’Auditori de la Casa del Agua de Navalperal de Pinares (Àvila) el 8 de setembre de 2025, i després dels encontres que protagonitzaren com a duet en concerts públics del Cosmos 21 en ciutats com ara Madrid, Getafe, Còrdova, Sevilla, Conca, València i Castelló. El llibret del CD compta amb unes notes escrites pel crític i teòric d’art Alfonso de la Torre.

 

Dimarts, 30 de juny, a les 19 hores.

Sala de la Muralla 


Organitzen: Liquen Records i Col·legi Major Rector Peset de la Universitat de València.

El saxofonista valenciano Josep Lluís Galiana y el pianista madrileño Carlos Galán presentan su primer trabajo conjunto, un álbum dedicado a la improvisación libre que verá la luz bajo el sello valenciano Liquen Records y que se presentará en València y Madrid la próxima semana.

El sello valenciano Liquen Records ha publicado ‘GALANIANAS’, el primer álbum grabado conjuntamente por el saxofonista Josep Lluís Galiana y el pianista Carlos Galán, dos intérpretes con una larga trayectoria en el ámbito de la música contemporánea y la improvisación. El trabajo recoge una sesión de grabación realizada el 8 de septiembre de 2025 en el Auditorio de la Casa del Agua de Navalperal de Pinares (Ávila) y supone la referencia número 41 del catálogo del sello, que este año celebra su décimo aniversario.

El disco será presentado en directo el próximo 30 de junio en la Sala de la Muralla del Col·legi Major Rector Peset de la Universitat de València, con la participación de los compositores Llorenç Barber y Voro Garcia, mientras que el 3 de julio llegará al Auditorio de la Sociedad de Artistas AIE de Madrid, donde la presentación correrá a cargo del crítico y teórico de arte Alfonso de la Torre, autor también de las notas del álbum.

‘GALANIANAS’ nace de la colaboración iniciada por Galiana y Galán en 2022 y plasma cinco improvisaciones de larga duración —de la Galaniana 12 a la 16— junto a una colección de quince Microgalanianas, breves piezas que exploran la espontaneidad sonora en menos de un minuto.

El trabajo culmina con ‘Galaniana cósmica’, una extensa improvisación en la que participan también dos integrantes del Grupo Cosmos 21: David Arenas, al clarinete, y Luisa Muñoz, en la percusión. Esta formación amplía el universo sonoro del dúo mediante un diálogo colectivo en el que conviven capas armónicas, texturas ruidistas y una intensa interacción instrumental.

Uno de los aspectos más destacados del álbum es la amplia investigación tímbrica desarrollada por ambos músicos. Carlos Galán convierte el interior del piano en un espacio de experimentación mediante percusiones, frotamientos y rasgueos sobre las cuerdas, mientras que Josep Lluís Galiana despliega un extenso repertorio de recursos en los saxofones soprano y tenor, incorporando multifónicos, armónicos, glissandi, microtonalidades, slaps, sonidos eólicos y otras técnicas extendidas propias de la improvisación contemporánea.

Las notas del disco, firmadas por Alfonso de la Torre, establecen un diálogo entre la música y las artes plásticas, relacionando las improvisaciones con las obras de artistas como Max Ernst, Jean Dubuffet, Gustavo Torner, Anselm Kiefer o Antoni Tàpies. Para el crítico, las composiciones exploran “una realidad profunda” donde el sonido se convierte en un espacio de búsqueda, misterio y contemplación.

Además de su edición en CD, ‘GALANIANAS’ ya se encuentra disponible en las principales plataformas internacionales de streaming, ampliando la difusión de un proyecto que refuerza la apuesta de Liquen Records por las músicas improvisadas y experimentales.

Con este lanzamiento, Josep Lluís Galiana y Carlos Galán consolidan una colaboración artística que continúa creciendo y que sitúa la improvisación libre como eje de un discurso musical abierto, arriesgado y plenamente contemporáneo.

COSMOSFUSIÓN. Rafel Díaz. Grupo Cosmos 21. Carlos Galán (director)

Cosmosfusión. En torno al compositor Rafael Díaz. Grupo Cosmos 21. Carlos Galán (piano solo y dirección). València: LIQUEN RECORDS. DL: V-4180-2025 — LRCD036. PVP: 20€

Gastos de envío incluidos para España / Shipping costs included for Spain; para el resto del mundo, consulte coste de envío / for the rest of the world, chek shipping cost; otros métodos de pago / other payment methods. Contacto / Contact: liquenrecords@liquenrecords.com

CRÉDITOS

COSMOSFUSIÓN

Carlos Galán (piano solo)

Grupo Cosmos 21. Carlos Galán (director)

Música de Rafael Díaz y homenajes de Jesús Villa Rojo y Carlos Galán

 

Producción: Cosmos 21-Rafael Díaz

Comentarios de Carlos Galán

Portada: Fotograma de Graffitis en Málaga, obra electroacústica de Rafael Díaz sobre fotos de Javier Alcántara

Traducción: Gary Smith

Fotografías de Rafael Díaz junto a Cosmos 21, de José Díaz y Carlos Galán

 

Diseño gráfico: Cap i Cua (Alexis Moya y Sergio Moya)

Copyrights © Cosmos 21 y © Liquen Records

 

Textos en español e inglés – Booklet in Spanish and English

 

DL: V-4180-2025 • LRCD036 • liquenrecords.com

 

Todos los temas fueron grabados en el Auditorio de la “Casa del Agua” y su piano Kawai GS70 en Navalperal de Pinares, en sesiones del 21 y 26 de diciembre de 2024 y del 8 de septiembre de 2025, con Pedro Baselga como ingeniero de sonido.

 

Fueron editadas y masterizadas en Infinity Estudios de Madrid (Pablo Baselga) el 12 y 26 de marzo, 26 de mayo y el 10 y 12 de septiembre de 2025

 

Carlos Galán es el pianista de las obras de piano solo y de Tango flamenco y ¿Flamenco? (temas 2, 4, 6, 7, 8, 9 y 10). Manuel Rico de los temas camerísticos 1, 3, 5 y 12

 

Grupo Cosmos 21

 

Carlos Galán, piano y dirección

Vicente Martínez (flauta y asistente; Catedrático del RCSMM), David Arenas (clarinete en si b; Profesor de la Banda Municipal de Madrid), Joaquín Franco (saxo mib. Catedrático del RCSMM), Emilio Sánchez (violín; Profesor del Conservatorio M. Torroba de Madrid), Raúl Pinillos (violonchelo; Profesor del Conservatorio Amaniel de Madrid), Manuel Rico (piano; Profesor del Conservatorio de Ronda), Sergio Berlinches (piano; Correpetidor del Teatro Real de Retiro), Luisa Muñoz (pequeña percusión) y Nevenka Galán (coordinadora).

 

Todas las obras contenidas en el cedé (que incluye tanto las obras del Grupo Cosmos 21 como las dos electroacústicas) son primeras grabaciones mundiales.

PATROCINADORES

LISTA DE COMPOSICIONES

1. JaZZ fuSSSsion (8.12), de Rafael Díaz

2. Tango flamenco (2.17), de Rafael Díaz

3. Málaga la bella (4.11), de Rafael Díaz

4. ¿Flamenco? (4.34), de Rafael Díaz

5. Rumores de la Caleta (6.28), de Rafael Díaz

6. Flamenco opus15: Farruco que soy (2:34), de Rafael Díaz

7. Flamenco opus15: Fierro (Taranta) (2.57), de Rafael Díaz

8. Flamenco opus15: Bulería (¿Fermoso que soy?) (2.48), de Rafael Díaz

9. Agnus Dei (de la “Misa Flamenca”, versión I) (5.16), de Rafael Díaz

10. Agnus Dei (de la “Misa Flamenca”, versión II) (5.19), de Rafael Díaz

11. Ajedrecistas (8.20), de Rafael Díaz

12. Glosas malagueñas (Marcha flamenca) (2.41), de Jesús Villa Rojo (dedicada a Rafael Díaz)

13. Estudio de texturas, op 134, Música Matérica LXXIV (7.04), de Carlos Galán (dedicada a Rafael Díaz)

Notas del disco por Carlos Galán

De entre los ocho sambenitos que frecuentemente se le achacan a la música contemporánea, y que describo detalladamente en mi libro “Topologías sonoras”, se encuentra el que se la considere una música seria, intelectual, inhumana, desagradable, que deforma, que resulta elitista, que necesita formación y que aburre. La infrecuente música de Rafael Díaz es un ejemplo de todo lo contrario. Sus obras resultan divertidas, cercanas, humanas, accesibles, sencillas y, desde luego, en absoluto aburridas. Bien merecen tener acogida en nuestra colección “Infrecuentes”. Para seleccionar sus composiciones no he tenido que realizar un largo recorrido ya que desde el atril de director del grupo Cosmos 21 o bien como pianista he presentado en la última década -en riguroso estreno mundial- una decena de nuevas obras de este singular compositor malagueño. Indudablemente, la recopilación que ahora presentamos es un buen indicativo de su creatividad. 

 

Me solicita el protagonista de este nuevo cedé de la colección que, en aras de cobrar una mayor distancia con las obras escogidas que la que él pueda tener, los comentarios y notas las escriba alguien con conocimiento de su obra pero que no se identifique con él mismo y pueda poner, si se da el caso, el dedo en la llaga y no evitar la crítica más aguda y pertinente. Asumiendo el papel de director de esta colección y de haber protagonizado ya tantos de los estrenos del catálogo más reciente de Rafael Díaz, me coloca en un aprieto porque la requerida distancia es la que, precisamente por mi condición libre de intérprete comprometido, debo evitar, pues es uno de mis principios el buscar el máximo acercamiento al espíritu del creador sobre el que trabajo. De hecho, dicha actitud abierta y alejada de toda fobia es lo que me ha ocasionado el ser considerado (Manuel Tévar dixit) un intérprete “pervertido” por “atender a todas las estéticas y estilos sin excepción”, independientemente de su proximidad a mi ser creativo (lo que incluye igualmente al interpretativo). Así que distanciarme de Rafael es difícil, si no imposible. Primero por amistad, segundo por el respeto que me gana con su entrega y dedicación. Y en tercer lugar, por su querencia a la materia sonora, tema al que luego volveré, y con el que tanto me aúna.

 

Pero, ya que al llamar a mi puerta apeló a una necesaria criticidad que no acallara defecto alguno que pudiera encontrarse en su escritura, tampoco olvido esa máxima de mi añorado Félix Grande, que sólo concebía la crítica desde el amor. La que no funciona desde ahí, es simple pasto de la envidia, la impotencia o el desencuentro. Así que, recogido en el papel su deseo, comparto con el lector el entusiasmo que me transmite con cada nueva génesis suya junto a la perplejidad y reservas que me suelen causar el recibir un manuscrito del autor malagueño. Y ello es debido a que siempre es “un tiro al aire” (rememorando el juguetillo de las alegrías gaditanas) porque sus entregas son un auténtico work in progress: «la partitura va cobrando su forma según me insta a que haga cuantas revisiones sean necesarias». Y digo entregas porque, ¡ay la que le espera al musicólogo futuro que quiera adentrarse en su quehacer compositivo!, siguiendo la pauta creativa de don Manuel de Falla, Rafael no tiene ningún reparo en revisar una y otra vez sus partituras y desde el mismo momento que te la envía para que supervises su correcta escritura ya te está preparando una nueva versión (no obviemos que es una música de un alto grado de investigación sonora, con presencia muy notable de sonidos poco convencionales y siempre sujetos al debate de su idoneidad o, al menos, de la escritura). Y este proceso de revisión-reescritura se puede alargar hasta el punto de que, si no le ponemos un punto y final y no y aparte, haya razonables dudas de si se han quedado en el tintero (o en el programa de escritura musical) algunas notas de más o de menos. Vamos, que el compositor y el intérprete pueden tener entre sus manos varias versiones a un tiempo sin poder dictaminar con certeza cuál es la definitiva. Pero bien lejos de que ello sirva de pretexto para poner en duda la clara ideación creativa que alberga Díaz, ello quiero entenderlo como una muestra de su feracidad y apertura musicales. Por zanjar el tema, su semántica sonora se basa en la coexistencia de texturas abiertas, hasta cierto grado indefinidas, así que a ello habrá que atenerse.

Rafael Díaz es un vivo ejemplo de la fructífera convivencia del intérprete y del compositor. Poseedor de un amplio catálogo, su trabajo creativo, vivo, inquieto, generoso y refrescante, se nutre de su vasta experiencia como clarinetista y director del Taller de Música Contemporánea de Málaga. Precisamente en el Festival que organizó en Málaga en 1994 nos conocimos personalmente, al ser invitado el grupo Cosmos a dar un concierto en el antiguo Conservatorio María Cristina, hoy flamante auditorio de Unicaja. Corría un 25 de abril de 1994. Y para más coincidencias, estrené en aquella ocasión mi obra “Commedia”, dato anecdótico que nos une de nuevo hasta el punto de resultar significativo, ya que en nuestro protagonista el humor es un absoluto referente. Desde luego, si quisiéramos recurrir en su caso a algún tipo de identificación antropológica con el alma malagueña-andaluza lo tendríamos muy fácil pues al gracejo y simpatía que manifiesta como nota predominante (y sirva que su carta de presentación en público suele ser que se considera “el compositor mejor peinado de España”…gracias a lucir una reluciente calvicie) se le suma una generosa entrega y una atracción cada vez más recurrente por el flamenco. Ya van apareciendo algunas claves para entender su particularísimo discurso, y que seguidamente enuncio: profundo sentido del humor, discurso discontinuo, absoluta apertura a todo sonido independientemente de su origen, así como influencias muy dispares, pero particularmente significativa por parte del mundo flamenco. Iremos ahondando en estos matices según realicemos el recorrido por el contenido del disco, lo que podrá darnos una buena idea de su mundo sonoro.

 

Pasaron más de veinte años hasta nuestro reencuentro hace poco más de un lustro. Desde entonces ha sido una feraz sucesión de obras dedicadas. “Jazz fuSSSion”, la composición que abre el cedé y que de alguna manera lo medio nombra, es la primera página que nos escribe. En 2018 programamos un concierto bajo el epígrafe “Diferentes lecturas del jazz” y le pedimos este sexteto que estrenamos en la sala Manuel de Falla un 16 de octubre. A partir de una atomización del arranque del célebre góspel “Oh when the Saints…”, Díaz expone su personalísimo lenguaje en el que aglutina materiales de muy diversa procedencia y naturaleza tímbrica, para configurar un discurso continuamente fragmentado y siempre sorprendente. Los materiales se yuxtaponen, entrelazan, suceden, para armar una propuesta sonora desconcertante, por momentos frágil, pero siempre muy viva e imprevista.

 

“Tango flamenco” es la siguiente pieza que nos dedica y escribe. En 2021 ofrecimos el programa “Diversas lecturas del tango”. De Rafael conocíamos su larga serie de obras de cámara “Flamenco opus…” y me pareció muy oportuno pedirle una nueva composición. Precisamente el año anterior había presentado mi libro “La improvisación en el flamenco”, donde ya destacaba la atención que le había dedicado Díaz a este maravilloso lenguaje, muy por encima de cualquier otro compositor español (incluido de mí mismo, y sirva como ejemplo comparativo, que en mi catálogo rastreo la presencia de flamenco en docena y media de composiciones). Para los conciertos por Córdoba, Sevilla, Murcia, Palencia y Festival Internacional COMA´21 nos escribió esta breve composición para  un cuarteto que incluye cajón flamenco y que llevaríamos en la gira de presentación de dicho Tratado de Improvisación. La pieza está basada en el peculiar tango malagueño del Piyayo (que transita por el modo menor o mayor, en lugar del convencional modo frigio flamenco de los tangos gaditanos). Nuevamente, como en la obra precedente, los músicos incorporan a su semántica, ya de por sí inundada de sonidos no convencionales, el empleo de la palabra:

 

“En Málaga los serenos/van disiendo por las calles/que duerma er que tenga sueño/que yo no dispierto a naide”.

 

El discurso se interrumpe una y mil veces, intercalando frases flamencas improvisadas por el pianista o proponiendo timbres inesperados sobre la clave rítmica de la familia de los tangos. Como apunte que la ponga en valor, es una de la docena de obras escogidas por el grupo entre todo el repertorio español contemporáneo para el programa que va a iniciar una nueva serie de las “Aulas de reestrenos” de la Juan March que pretenden proponer, vía comisionariado de intérpretes de reconocida entrega a la contemporaneidad, obras que supongan, cual cápsula del tiempo, un auténtico legado musical para la posteridad. 

“Málaga la bella” es la tercera obra para el grupo y nos la propone para el concierto que dedicamos el 29 de septiembre de 2023 en su ciudad natal, con motivo de su 80 aniversario. La inspiración en Albéniz está más que latente, con continuas referencias a “Málaga”, décimo número de su celebérrima “Iberia”. Los retazos melódicos aparecen con una mayor continuidad (pero siempre limitados a dos o tres compases), aunque enseguida los desdibuja, contrasta o contesta con una nueva propuesta tímbrica, usualmente con sonidos no convencionales, lo que hoy se ha dado por llamar técnicas exptendidas. Díaz homenajea con el nuevo sexteto a su ciudad natal, a la música que la evoca y, consecuentemente, se autocomplace divagando luminosa y despreocupadamente, a modo de evocación musical, como podría hacerlo un paseante del viejo barrio malagueño de Triana (nada que envidiar del sevillano) o de la Caleta. 

 

La generosidad, feracidad y creatividad de nuestro protagonista se manifiesta a cada instante y no es infrecuente que nos sorprenda con otra nueva entrega inesperada. “¿Flamenco?” es un nuevo ejemplo. Ya pensando en el contenido del presente cedé que nos envió este trío para violín, clarinete y piano cuyo título ya pone en evidencia sus intenciones (y nuevamente sin renunciar al humor como lectura de partida). El autor plantea de entrada el debate de si asistimos a una página flamenca. La pieza la estrenamos el 17 de mayo de 2025 en el concierto inaugural del “II Festival del agua 2025” en Navalperal de Pinares. La celebérrima cadencia flamenca en varios tonos superpuestos sirve de antesala a un discurso que por momentos navega por el mundo de la soleá. Las frases se suceden sin acabar de llevarnos a un espacio que no sea el del movimiento y el humor. Es un querer y poder, como el del tartamudo que también confiesa su lamento:

 

“Dididi dice mmmmimi mi compañera/qqqqueque no la quiero/cucucuando la mmmimiro a la cacacara/er sentío pipipierdo”. La palabra interrumpe una y mil veces el discurso y cuando parece que es la que cierra todo debate y discurso musical

 

“…y ya me olvidaba de los que dicen `óle´ y tocan las palmas”

 

todavía nos reservará un mínimo gesto musical por parte del violinista. Decididamente, una vez más Rafael Díaz apuesta por el juego, por el desconcierto.

“Rumores de la Caleta”, fue presentada en la larga gira del programa “18 estrenos de compositores andaluces” que llevamos por nuestro ciclo en Madrid (sala Manuel de Falla, donde la estrenamos en febrero de 2024) y posteriormente por Almería, Cádiz, Ronda, Sevilla, Málaga y Festival COMA de Madrid). La conocida pieza de Isaac Albéniz, inspirada en las malagueñas viejas (esto es, aquellas que eran acompasadas, antes de la irrupción de la malagueña libre o sin compás) es el punto de arranque de un nuevo ejercicio de composición sonora, en la que Díaz acude a un diálogo suigéneris entre el violín y el piano. El virtuosismo del primero (notable en la cadencia final) tiene su contrapunto, apoyo y refuerzo en el piano.

 

Abrimos ahora un espacio centrado en el pianismo del autor malagueño. Para la edición 25 de los  Conciertoencuentro.cosmos, celebrada el 22 de febrero de 2023, Rafael me escribió y dedicó su “Flamenco opus 15”, virtuosístico tríptico pianístico cuyas dos primeras partes fueron estrenadas en dicho concierto. La que posteriormente sería su tercera parte, “Bulería”, tendrá que esperar a su estreno al 9 de noviembre de 2024, dentro del Festival Internacional COMA´24, en el Auditorio Casa de Vacas de Madrid. La primera página, “Farruco que soy” es toda una declaración de intenciones: el carácter desenfadado, desafiante (desde luego para la técnica convencional del pianista) es la tónica predominante. Y tampoco éste se limita a una escritura al uso: frecuentes cambios de octava o giros a contra mano que obligan al pianista a digitaciones infrecuentes, pasajes velocísimos repetidos pero siempre con diversas variaciones que dificultan al extremo su memorización digital (y sonora, algo común en la línea depabliana) pero que son fiel reflejo del espíritu inquieto y desbordante del autor andaluz. 

 

En la segunda pieza, igualmente susceptible de tocarse aisladamente, la taranta flamenca es reconocible en giros idiomáticos propios de del tronco matriz de los cantes minero-levantinos. La gravedad de ese veloz doble floreo (superior e inferior) en el registro grave la dota de la seriedad propia de este género. El  título “Fierro”, bien parece apelar a la pesante insistencia del palo en ese giro endemoniado y hondo. También se percibe con notoria claridad la superposición de un acorde del séptimo grado en inversión (sol-si-mi) sobre el de tónica (fa#) que erige este palo en un asombroso caso de cómo atentar contra los principios sacrosantos de la consonancia (y por cuyo ejemplo me vi empujado a escribir el libro “La taranta: un ejemplo que contradice los principios de consonancia y disonancia”). Pero Díaz consigue que el oyente no se ancle a un lenguaje convencional y mucho menos tonal. Dicha tónica propia del palo de la taranta es solo un elemento más que contribuye a su acercamiento al mundo fascinante del flamenco, pero sin renunciar a la máxima contemporaneidad.

 

Finalmente, la tercera parte, “¿Fermoso que soy?” (me pregunto si en una nueva muestra de su humor se lo cuestiona el autor a modo de retrato), e inspirada en la bulería flamenca, lleva al máximo las exigencias a un pianista que, lo mismo toca palmas, ejecuta un veloz gesto entre ambas manos en el teclado, interpreta la clave rítmica de la bulería mutando las s o, sin más, improvisa un vertiginoso desplazamiento en el piano (o, al menos, así lo interpreta un servidor). La celeridad, desenfreno, energía y desafío del palo flamenco transferido al piano. Percatándose de que sin sonar en momento alguno (salvo en improvisaciones que así se lo exige al pianista) dentro de la ortodoxia flamenca, este lenguaje declarado patrimonio inmaterial de la humanidad se manifiesta más actual, comprometido y contemporáneo que nunca, y es entonces cuando nos damos cuenta de que la lectura que Díaz hace del flamenco es única y necesaria. Nos transporta a este fascinante lenguaje, pero lejos de anclarse a él, nos lleva mucho más allá, al terreno de la creación pura. (Tendré que preguntarle si recogió la enseñanza de su maestro L. Nono, como así lo reconocía su entregado discípulo M. Sotelo, de inspirarse en nuestras raíces sonoras).

La “Misa flamenca” es una de sus obras de mayor envergadura (no obstante es tema central de una tesis doctoral por parte del catedrático Víctor López) y nos sirve para adentrarnos, sin dejar al piano solista, en otro campo como es el de la electroacústica y que viene cultivando en las últimas décadas (nos cuestionamos si, al abandonar la práctica instrumental profesional, quizás fue una válvula de escape a su creatividad inagotable). De cara al Conciertoencuentro.cosmos 25 que le dedicamos le planteé hacer una relectura de dicha obra, aprovechándome de mis destrezas (y pasión) flamencas, en base a superponer un plano pianístico improvisado en directo sobre la propia cinta electroacústica. Escogí el séptimo movimiento, el “Agnus dei”. Predomina el canto de unas siguiriyas en el tono frigio flamenco de do por parte del cantaor  Alfredo Arrebola, cuya voz, así como la de un coro a modo de plegaria, se deja escuchar atomizadamente. Sobre este soporte, acometo la improvisación pianística, realizando una inmersión en la semántica de Rafael Díaz mediante una completa exposición de técnicas propias del autor malagueño: lenguaje de alto virtuosismo, desplazamientos vertiginosos por todo el teclado, gestos repetidos pero nunca iguales, continuos cambios de texturas sonoras, ataques en las cuerdas en glissandi, pizzicatti, rasgándolas con las uñas,

 

Un universo caleidoscópico y múltiple que pretende fundirse con los delay, reverberaciones, ecos y repeticiones y cromatismos ascendentes (propios del toque de granaína), omnipresentes en la grabación. Sólo señalar que atendiendo a mi exigencia como improvisador de nunca repetirme y realizar un auténtico ejercicio lo más cercano a la creación y no a la simple composición, hemos decidido dejar dos grabaciones por su muy diferente contenido pianístico, amparados en el alto valor de ambos registros.

 

Imposible cerrar este monográfico sin prestar atención en exclusiva a la visión (audición, para ser más exactos) que tiene Rafael Díaz del mundo electroacústico, ciertamente transcendental para comprender su estética y que ya hizo acto de presencia en la obra anterior. Ciertamente, con la electroacústica pura, el autor navega a sus anchas, sin necesidad de verse limitado por las enormes dificultades técnicas que encierran sus obras acústicas. Así que, aunque sea salirnos del mundo “cósmico”, nos pareció oportuno dejar un espacio que nos alumbre en este quehacer creativo. En “Ajedrecistas” asistimos a un género que en tiempos tuvo bastante atención institucional por la difusión en Radio Clásica del programa “Ars sonora” que regentaba P. Iges y que hoy tiene continuidad magníficamente en el micrófono de Miguel Álvarez. La obra es una perfecta muestra de lo que se vino a denominar “Ópera radiofónica”. En ella, se establece una figurada disputa musical con el pretexto de un embate ajedrecístico entre Marcel Duchamp (autor de un cuadro con igual título) y el autor malagueño. El disparate surrealista, muy en la órbita de la propuesta de nuestro autor con sus continuos contrastes, irrupciones de materiales de naturaleza bien diversa (muy reconocibles las clases de flamenco) y, naturalmente condimentado con buenas dosis de humor, adquiere plena carta de naturaleza.

 

Por haber sido creados ex profeso para los distintos monográficos que le hemos dedicado con el Cosmos 21, nos resultaba en parte ineludible la no inclusión de dos pequeños homenajes que en tiempos recientes recibió el autor malagueño y que Rafael Díaz quiere seguir programando junto a sus obras. “Glosas malagueñas” es una breve creación para todo el septeto de Cosmos 21 que Jesús Villa Rojo tuvo a bien dedicar a Rafael con motivo de su 80 Aniversario, de modo que se lo estrenáramos en el concierto en torno a su obra que le hicimos en la Fundación Unicaja de Málaga el 29 de septiembre de 2023. El protagonismo del cajón flamenco (con solo incluido justo antes de la “copla” que arranca el piano), el desafío y energía latentes en cada instante así como su carácter festivo son las constantes de este homenaje del maestro briocense, compositor, clarinetista y director del grupo de música contemporánea LIM, y que por toda esa múltiple condición, Rafael Díaz siempre le tuvo como espejo de trabajo y creación. La obra se muestra contundente y arrebatadora, como bien reza la intención de su subtítulo (“marcha flamenca”).

Por mi parte, “Estudio de texturas, op134, Música Matérica LXXIV” es un homenaje a nuestro protagonista y la estrenaremos a mediados de noviembre en un nuevo concierto monográfico que le haremos el 13 de noviembre en la UCM, dentro de nuestro ciclo de “Músicas del Cosmos” y en los dos conciertos para la Fundación Unicaja en Ronda y Málaga el 30 y 31 de enero del año venidero. El caso es que andaba pergeñando un programa para el próximo festival “Músicas del Cosmos 2026” centrado en la temática de los ‘estudios’ musicales y me percaté de que en mi catálogo estrictamente matérico, aquel centrado en evidenciar en su mayor desnudez la energía que atesora el sonido per se, y cuyas sucesivas entregas (esta es la 74) están dedicadas a compositores, amigos y colegas, no tenía una composición pensada para él. Stricto sensu, todas mis obras insertas en este catálogo pueden concebirse como estudios de texturas y de objetos matéricos que, convenientemente mensurados y organizados, pasan a la categoría de objetos musicales matéricos, pero en la presente ocasión busqué un dúo en que la sucesión de texturas fuera aún más vertiginosa que de costumbre. Para ello elegí como protagonista al clarinete (otro homenaje a Rafael), instrumento de indiscutible riqueza en cuanto a registros y posibilidades de sonidos menos convencionales, con el exclusivo soporte e hilazón de diversos instrumentos de pequeña percusión. La obra tiene un antecedente en “El peso de un ángel”, pero en aquel lejano opus 94 mío, el clarinetista se enfrentaba solo a una partitura notablemente más larga, eso sí, con el apoyo puntual de unos chimes o , que ejercían como de hilvanes de las diferentes secciones.  

 

Rafael Díaz sigue trabajando infatigable e incesantemente, pero en el presente cedé, intencionadamente titulado “Cosmosfusión” al reunir obras de la última década, puede recoger muy bien la riqueza, diversidad y movilidad del pensamiento actual del autor malagueño.

DOSIER DE PRENSA

Puesto que con un grupo llamado Cosmos nos encontramos hoy, podríamos decir que pasar del que fue primer compacto dedicado al ensemble madrileño en Liquen Records a este segundo volumen de su serie Infrecuentes en el sello valenciano sería cual desplazarnos, a través de un agujero negro, desde un universo trágico y oscuro, el que recorrimos en su disco Fuego en el aire, a un universo luminoso y festivo: ése al que Carlos Galán y el Grupo Cosmos 21 nos conducen ahora con Cosmosfusión, un lanzamiento que, de nuevo en Liquen Records, se centra en la música de un compositor con el que Cosmos 21 ha trabajado asiduamente, el andaluz Rafael Díaz, a cuyas obras se suman en este compacto dos piezas a modo de homenaje al propio Díaz, compuestas por Jesús Villa Rojo y Carlos Galán.

Curiosamente, la Málaga donde tuvo lugar «La Desbandá», el trágico acontecimiento histórico al que nos remitía Fuego en el aire (partitura de José Miguel Moreno Sabio), vuelve a estar presente en este segundo disco de Cosmos 21 en Liquen Records, ya sea por referencias explícitas en el texto narrado por los músicos del ensemble, ya por las influencias andaluzas que, una y otra vez, se hilvanan en las once piezas del malacitano Rafael Díaz; once partituras que conforman el grueso de este disco y lo que con más propiedad responde a un lenguaje de fusión, con sus hibridaciones entre la música contemporánea, una importante influencia de la electroacústica y estilos como el flamenco, el tango o el jazz; todos ellos, con dejes humorísticos de impronta que diría kageliana, aunque marcadamente españoles y, específicamente, meridionales.

No me han parecido, sin embargo, las piezas más inspiradas del disco aquéllas en las que ese humor está, precisamente, en primer plano, con sus diálogos un tanto tabernarios, mientras que las partituras en las que el piano goza de un mayor protagonismo (punteado por palmeos y otros dejes igualmente andaluces) sí ofrecen un mayor interés musical; en algunos casos, con ecos españolizados de John Cage por su reinvención del piano con un carácter percusivo que tan bien casa con el flamenco y sus ritmos acusadamente raciales, aquí llevados por Carlos Galán con total maestría al teclado (aunque, por la energía con la que lo toca, es todo el instrumento el que resuena en su conjunto, convocando esos ya citados ecos estilísticos).

Así pues, serán las tres piezas de Rafael Díaz que integran el ciclo Flamenco opus 15 (2023) las que considero artísticamente más sólidas de entre las del malacitano aquí reunidas, con su acusado virtuosismo, ingenio en el manejo de los intervalos y diálogo con las liturgias y ortodoxias propias de un flamenco reinventado tanto por Rafael Díaz, en su partitura, como por el propio Carlos Galán, que con su interpretación une el rigor con la fantasía y el duende imprescindible para que Flamenco opus 15 funcione como en este disco lo hace.

Dada la ya larga e intensa relación existente entre Rafael Díaz y el Grupo Cosmos 21, su fundador y director, Carlos Galán, ha querido incluir en este compacto sendos homenajes al compositor andaluz: el primero, Glosas malagueñas, del briocense Jesús Villa Rojo; el segundo, Estudio de texturas, op. 134, Música Matérica LXXIV, del propio Galán.

Las Glosas malagueñas fueron compuestas con motivo del octogésimo aniversario de Rafael Díaz, celebrado en 2023, año en el que Cosmos 21 festejó dicho cumpleaños en Málaga un concierto-homenaje en el que, entre otras, se incluyó este regalo musical de Jesús Villa Rojo (curiosamente, clarinetista, director y compositor, como el propio Díaz). Escritas para septeto instrumental, en éste se incluye el cajón flamenco, cuya presencia (solo incluido) justifica, como su ímpetu rítmico, el subtítulo de la partitura, Marcha flamenca; una marcha a la que se van sumando desde ecos folclóricos (como las coplas) hasta pinceladas de la literatura pianística española del siglo XX igualmente inspirada en la música andaluza; todo ello, en un ambiente marcadamente festivo.

Si el homenaje de Jesús Villa Rojo evocaba al Rafael Díaz más marcado por las músicas de raíz y su ascendiente mediterráneo, en Estudio de texturas, op.</em> 134, Música Matérica LXXIV Carlos Galán nos remite al Rafael Díaz más vanguardista y experimental, tanto en su dimensión de compositor, el que siguió cursos con (entre otros) Luigi Nono y Horacio Vaggione, como en la del intérprete que fundó el Taller de Música Contemporánea de la Universidad de Málaga o en la de quien sigue produciendo nuevos timbres, bien sea con el clarinete, bien en su laboratorio electroacústico, abismado a la más sutil y delicada interioridad del sonido.

Una búsqueda análoga, con un dúo de instrumentos acústicos formado por clarinete en si bemol (otro guiño a Rafael Díaz) y percusión, es la que nos propone Carlos Galán con su Música Matérica LXXIV, una de las obras más largas del disco (aunque apenas sume siete minutos de duración) y, sin duda, la más actual e interesante a nivel textural.

Basta una lectura de la página que abre esta partitura, para tomar conciencia del alto virtuosismo que en ella se exige, especialmente, al clarinete, cuyas numerosas técnicas extendidas (mordedura o percusión de la caña, emisión de fonéticos, flatterzunge, multifónicos, golpeo de llaves y un largo etcétera) se despliegan entre constantes cambios de compás y rangos dinámicos, con grupos de notas que han de ser llevados desde velocidades endiabladas propias de la escritura para instrumentos de viento de un Brian Ferneyhough hasta una serenidad reverberante que parece llegada a este Estudio de texturas, op. 134 de Luigi Nono y su canto sospeso.

Si el clarinete aporta una voz convulsamente humana a Música Matérica LXXIV, la percusión incide en la aridez de los paisajes que ese clarinete recorre, por lo que no es difícil visualizar en este dúo un retrato (con sierra malacitana al fondo) del propio Rafael Díaz en su empeño de conquistar nuevos horizontes, cumbres y perspectivas musicales, buena parte de los cuales, en lo más moderno y exploratorio, pone aquí en perspectiva Carlos Galán, con una soberbia interpretación de David Arenas, clarinete, y Luisa Muñoz, percusión.

Tanto las once partituras interpretadas en este disco por Cosmos 21 como las dos obras electroacústicas de Rafael Díaz se ofrecen en primera grabación mundial, algo que vuelve a mostrar el fino criterio de Josep Lluís Galiana como productor de Liquen Records, al mantenerse fiel a su línea de no adentrarse en repertorios ya más que trillados en el mundo de la fonografía y, por la contra, apostar por dar voz y espacio —como Liquen lleva haciendo desde el año 2016— a un buen número de compositores, intérpretes y obras musicales de nuestro patrimonio contemporáneo que todavía no habían sido llevadas al disco compacto (o a las correspondientes plataformas online que, al fin y al cabo, lo que siguen haciendo es nutrirse de ese incansable trabajo de las casas y productores discográficos: base fundamental de sus catálogos virtuales).

Las excelentes grabaciones de estas trece piezas, todas ellas con una gran definición tímbrica y una inmersiva espacialización, fueron realizadas en el Auditorio de la “Casa del Agua” de Navalperal de Pinares (Ávila), con tomas de sonido a cargo del ingeniero Pedro Baselga en diciembre de 2024 y septiembre de 2025, siendo su posterior edición y masterización realizada en los Infinity Estudios de Madrid.

Fiel a lo que en el sello valenciano es habitual, Liquen Records nos ofrece una edición muy cuidada, con un amplio libreto (bilingüe, en castellano e inglés) de treinta y una páginas a color que incluye un soberbio ensayo a cargo de Carlos Galán, además de un buen número de fotografías, las biografías de compositores e intérpretes, así como los datos técnicos de este registro. Todo ello redondea el segundo lanzamiento del Grupo Cosmos 21 en su colección Infrecuentes.

Primero conviene explicar el encabezamiento de esta reseña. Muchos “jóvenes turcos” teatrales de mi generación teníamos al autor teatral alemán Heiner Müller como lectura de cabecera en los ochenta. Lectura porque como mucho aspirábamos a ver en algún teatro de Europa y España alguna de sus obras, Maquina Hamlet o Medea Material eran dos muy representadas. Alimentaba su dramaturgia de “materiales” greco-latinos y clásicos para hacer un teatro de alto voltaje político, social y antiautoritario.

 

La música contemporánea sigue una estela parecida, hace suyos materiales de otras artes, de otras épocas, de otros ámbitos sociales, de otras esferas de la realidad y les manipula, deconstruye y a veces destruye directamente. Incluso en los ámbitos musicales alejados del serialismo y la atonalidad pura y dura -pienso en Cage o Glass-.

 

Con el “flamenco” entendido como música popular y tradicional de Andalucía pasa lo mismo, es un “material” sobre el que trabajar y elaborar nuevas propuestas musicales. Tenemos el ejemplo de Lorca – muy apegado al alma popular- y otras propuestas más “alejadas” -a primera vista- a esa alma como Mauricio Sotelo, Francisco Guerrero, Joan Albert Amargós, ¡tantos!

 

Llega ahora esta importante propuesta de Carlos Galán sobre la música de Rafael Díaz, clarinetista, compositor, profesor del Conservatorio de Málaga y Director del Taller de Música Contemporánea de esa ciudad. Por su parte Carlos Galán es profesor de Composición y Música de Cámara del Conservatorio Superior de Madrid, pianista, improvisador, escritor y experto en flamenco. Sinergias aseguradas.

 

El disco, de factura impecable y grabado en el auditorio de la Casa del Agua de Navalperal de Pinares, Madrid, incluye trece piezas. Once de Rafael Díaz que parten de materiales musicales y vocales propios del flamenco – diez piezas- y una interesante reflexión sonora sobre el ajedrez. Materiales muy sugerentes por su inicio y desarrollo temático y el uso de un gran grupo instrumental para ello.

 

Incluye además una pieza del clarinetista Jesús Villa Rojo dedicada a Díaz y otra dedicatoria de Galán más abstracta y matérica.

 

El conjunto de piezas compone un friso musical e instrumental de alto valor y originalidad inigualable en el panorama compositivo contemporáneo en España, muy pendiente a veces de las tendencias francesas o centroeuropeas, obviamente, y coloca esta grabación los parámetros de las que conocemos de algunos festivales de esas latitudes, concretamente Donauschingen. Un proyecto imprescindible que presenta Liquen Records con una generosidad informativa digna de alabanza.

 

Muy recomendable compra y escucha. En su tienda habitual o en liquenrecords.com

Revista Melómano, 30/01/2026

Bajo la dirección de Carlos Galán, la veterana formación comienza su actividad con una gira por Málaga y una nueva cita de los Conciertoencuentros

El grupo Cosmos 21 inicia su 39.ª temporada con nuevos conciertos monográficos, presentaciones de discos y otras iniciativas diversas destinadas a difundir la nueva creación musical en nuestro país.

 

Entre otros compromisos, la formación viaja los días 30 y 31 de febrero a la provincia de Málaga para ofrecer dos conciertos en el Auditorio Fundación Unicaja de Ronda y el Auditorio ‘María Cristina’ de la Fundación Unicaja de Málaga.

‘En torno a Rafael Díaz’

En Málaga, el grupo interpretará el programa ‘En torno a Rafael Díaz’. Se trata de un repertorio que sirve como presentación del disco Cosmofusión, de la colección Infrecuentes que publican con el sello Liquen Records.

 

Estos dos conciertos incluirán obras del propio Díaz, así como de homenajes que le realizan Jesús Villa Rojo y Carlos Galán —este último con Graciosa Estudio de texturas, que constituyen las Músicas matéricas LXX y LXXIV del director del grupo—.

 

Además, el programa se abrirá con la versión para septeto que Enrique Igoa ha elaborado de las Siete canciones populares españolas de Manuel de Falla.

Nueva edición de los Conciertoencuentros

A continuación, el día 10 de febrero, el Conservatorio Joaquín Turina de Madrid acogerá la presentación de la 39.ª edición de los Conciertoencuentros. El ciclo continuará desarrollándose con el apoyo de la Fundación SGAE, y esta será la primera de las seis ediciones que se celebrarán a lo largo del año.

 

En este caso, el evento estará dedicado al compositor, escritor y crítico Joan Gómez Alemany, recientemente nombrado nuevo director de la revista Sul ponticello.

 

En esta cita se estrenará su obra El arte de fugar a Bach. Con el objetivo de ayudar al público a adentrarse en su lenguaje sonoro, el propio Alemany desarrollará una explicación y análisis de la pieza junto a Carlos Galán.

Revista ZOCO, abril de 2026

FUEGO EN EL AIRE. José Miguel Moreno Sabio. Grupo Cosmos 21. Carlos Galán (director)

Fuego en el aire. Monográfico del compositor José Miguel Moreno Sabio. Grupo Cosmos 21. Carlos Galán (director). València: LIQUEN RECORDS. DL: V-3552-2022 — LRCD024. PVP: 20€

Gastos de envío incluidos para España / Shipping costs included for Spain; para el resto del mundo, consulte coste de envío / for the rest of the world, chek shipping cost; otros métodos de pago / other payment methods. Contacto / Contact: liquenrecords@liquenrecords.com

CRÉDITOS

Música de José Miguel Moreno Sabio,
Mauricio Ohana, Hans Werner Henze
Productor: Grupo Cosmos 21
Ingeniero de sonido: Pedro Baselga
Mezclado y masterizado por Infinity Estudios de Madrid (27 de octubre y 3 de noviembre de 2022)
Textos: Carlos Galán, José Miguel Moreno Sabio
Traducción: Gary Smith
Fotógrafos: Fotos Grupo Cosmos 21 y Pilar Toro
Portada: Manolo Prieto. Cuadro Fuego en el aire, realizado ex profeso por el artista
y creado a partir de una fotografía de la Desbandá.
Diseño gráfico: Cap i Cua (Alexis Moya)
© 2022 Grupo Cosmos 21
© Liquen Records
DL: V-3552-2022 · LRCD024 liquenrecords.com

La grabación se realizó durante el concierto celebrado en el Auditorio de Cuenca el 15 de junio de 2022. Todas las obras contenidas en el CD son primeras grabaciones mundiales (lo que incluye tanto las obras
interpretadas por el Grupo Cosmos 21 como la de los distintos solistas).

 

Booklet in Spanish and English

PATROCINADORES

LISTA DE COMPOSICIONES

1. Fuego en el aire I (5.28)
2. Fuego en el aire II (3.49)
3. Comme des brouillards silencieux (9.25)
(Inma Calzado, piano solista)
4. Oda a los niños muertos (8.17)
(Carlos Galán, piano)
5. Momento musical para un cuadro abstracto (3.24)
(Joaquín Franco, saxo)
6. Tiento* (4.22)
7. Tres tientos I** (1.38)
8. Tres tientos II** (1.32)
9. Tres tientos III** (2.08)
10. Arieta imaginada (3.33)
(Valentina Martínez, flauta; Marta Aparicio, guitarra)

11. Sonatina para flauta y piano: Movimiento I (2.32)
(Clara Burgos, flauta; Jorge Fontela y Juan Martínez, piano)
12. Sonatina para flauta y piano: Movimiento II (2.38)
13. Sonatina para flauta y piano: Movimiento III (3.22)
14. Sonata para violín y piano nº 2: Movimiento II (6.05)
(Alejandro González, violín; Marta Leiva, piano)
15. Sonata para violín y piano nº 2: Movimiento III (7.24)
16. Sons do caboclo. Improvisacão (5.40)

(Marta Leiva, piano)
17. Sons do caboclo. Dança do sapo Jururu (4.17)
18. Fuego en el aire II (bis) (3.51)

 

Duración total: 79:48
* Mauricio Ohana

** Hans Werner Henze
Obras de José Miguel Moreno Sabio

Las señaladas con asterisco están instrumentadas por él

NOTAS DEL DISCO

FUEGO EN EL AIRE

Con este disco el Grupo Cosmos 21 abre la colección “Infrecuentes” con Liquen Records, continuando con la línea marcada en anteriores entregas discográficas suyas, como las protagonizadas por la obra de Daniel Zimbaldo (Big Music) y Valentín Ruiz (Nibius). Su apoyo a la creación española contemporánea cobra aún más razón de ser en atención a ciertos autores infrecuentes en las programaciones oficiales. En el caso del motrileño José Miguel Moreno Sabio, debido a un paradigmático desdén hacia la tarea de proyectar y difundir su extraordinario catálogo. Afirmaba el compositor Carlos Cruz de Castro que hay dos tipos de compositores: “los que les encargan porque componen y los que componen porque les encargan”. Hay un tercer estadio: aquellos que desconocen el oficio más elemental de medrador, tan abundante en la profesión artística, dedicándose a componer en la soledad del hogar para, en muchas ocasiones, concluir una obra y meterla en el cajón. Por desgracia, cuando un oído crítico escucha el portentoso vigor del lenguaje de Moreno Sabio, su profundo conocimiento del discurso sonoro o su dominio de la técnica instrumental y coral (él, asimismo, buen pianista y acompañante habitual), lamenta profundamente que su obra no haya tenido muchísima más difusión, con lo que se hubiera engrosado su catálogo, a buen seguro, con nuevas peticiones. En cualquier caso, ya es muy nutrido, con una ópera de cámara, cantatas, obras corales, numerosas composiciones de cámara para diversas agrupaciones y media docena de piezas orquestales. Precisamente con motivo del estreno en Russe (Bulgaria) de su “Estudio para orquesta nº 1”, por la Orquesta Sinfónica de la ciudad dirigida por I. Yepes (octubre de 1995), compartimos programa y viaje y supuso una nueva confirmación de la extraordinaria factura de su lenguaje sonoro. En ese mismo otoño, le dedicaría mi “Interludio Matérico I” y de seguidas recibiría el grupo una primera composición, “Septetino Cósmico”, a la que luego han seguido, en tiempos recientes, algunas de las magníficas obras que integran este
disco.

Todas y cada una de las piezas registradas son una muestra fehaciente de su buen hacer y excelente tratamiento instrumental, así como de su gran musicalidad. Imposible no admirar sus revisiones del pasado: desde la sencillez de la bachiana “Arieta imaginada”, a la cuidada instrumentación de las delicadas piezas guitarristicas de Mauricio Ohana y de Hans Werner
Henze, terminando por la sutil inspiración debussyana de “Comme des brouillards silencieux” —con cita incluida y guiños matéricos en el arpa del piano y con la presencia de tímbricas no convencionales—. El Moreno Sabio de motivos rítmico-armónicos angulosos se destapa en la “Sonatina para flauta y piano” y en la contundente “Sonata para violín y piano nº 2”, que tuve el honor de que igualmente me la dedicara. Por su parte “Sons do caboclo” nos transporta a ritmos brasileiros, sin renunciar a su peculiar discurso sonoro.

El compositor José Miguel Moreno Sabio, rodeado de los intérpretes y colaboradores que participaron en el concierto monográfico en el Auditorio de Cuenca en 15 de junio de 2022

Sin embargo, el lenguaje del compositor alcanza su cima cuando muestra su honda preocupación humanística, poniendo el foco en una crítica profunda hacia nuestro beligerante entorno. Sea por la deshumanización y desafecto social hacia el devenir de los emigrantes, planteado en “Oda a los niños muertos”, o por su denuncia a la criminal barbarie que supuso “la Desbandá” andaluza de nuestra guerra incivil (de tantísima vigencia en el actual éxodo del pueblo ucraniano, uno más que sumar al de las poblaciones de otros seis países con conflictos militares abiertos). He comprobado en todos los conciertos en los que he interpretado tanto la obra pianística como las dos piezas de grupo, su portentosa carga expresiva, que deja literalmente conmocionado al público con sus abruptos silencios y desgarradores ataques. No en vano, la media docena de veces que he dirigido “Fuego en el aire” hasta la fecha, la he ubicado como cierre del programa ya que, tras una descarga sonora de estas características poco más se puede decir. El título de la obra se lo sugerí a partir de una composición mía, “Aires de fuego”, también presente en uno de los programas donde la pensaba emplazar. Conociendo de primera mano su empeño en una futura ópera titulada “La Desbandá”, le propuse que dejara esbozados dos de los interludios de tan dramática creación, como modo de que adelantara el trabajo de un proyecto monumental, que en modo alguno podía quedar inacabado. El resultado es demoledor y la obra no puede ser un ejemplo más claro de la contundencia y expresividad del lenguaje actual, que traspasa estéticas y estilos. Un autor infrecuente que deberíamos rescatar sin dilación.

El disco fue grabado en directo en el concierto monográfico que le dedicáramos el 15 de junio en el Auditorio de Cuenca, con motivo de su jubilación de la docencia en el Conservatorio Profesional de Cuenca (motivo añadido para contar con la colaboración de jóvenes solistas que pasaron por nuestras aulas del conservatorio). Con el registro live records que caracterizará toda la colección no sólo se intenta recoger la plasticidad y fuerza expresiva del concierto y el programa sino, al mismo tiempo, reflejar el compromiso y trabajo del Cosmos 21 a la hora de afrontar la primicia mundial de todas y cada una de las obras que pone en sus atriles, que tiene que partir de una profunda maduración de las piezas, previa a su estreno.

De cara a preservar la contundencia del mensaje sonoro y la fuerza interpretativa de las versiones, hemos dejado en la obra que cierra el CD, el mayúsculo silencio que se creó tras la finalización de la misma y la prolongada salva de aplausos y ovaciones que le siguieron, testimonio fiel de la emoción sonora vivida en el concierto.

Carlos Galán, Madrid, octubre de 2022

Grupo Cosmos 21

Notas del autor de las obras

Fuego en el aire (I-II)

En la actualidad estoy inmerso en un proyecto a largo plazo consistente en la composición de la que será mi segunda ópera. El asunto elegido nos sumerge en un terrible episodio acontecido durante la Guerra Civil española de 1936. Me refiero a “La Desbandá” que se produjo en la ciudad de Málaga al ser tomada en febrero de 1936 por las tropas del general Queipo de Llano. De esa tragedia nos quedan relatos rigurosos de testigos que vivieron “in situ” los acontecimientos que se narran en la obra.

Los dos movimientos titulados “Fuego en el aire” pertenecen a sendos momentos de gran carga dramática del acto II de la ópera. Respecto a estos acontecimientos, Norman Bethune dejó escrito en “El crimen de la carretera Málaga-Almería” (1937) lo siguiente:

“Venían primero los más fuertes, los que habrían podido transportar sus cosas en burros, mulas y caballos. Luego, el espectáculo se hacía más lastimoso. Miles de niños, contamos cinco mil menores de diez años, y por lo menos mil de entre ellos iban descalzos y cubiertos apenas por harapos. Las madres los llevaban echados al hombro o tiraban de ellos por la mano.
Entonces, unos cuantos aviones pasaron sobre nuestras cabezas. Brillantes aviones plateados: bombarderos italianos y Heinkels alemanes. Se lanzaron hacia la carretera y, como una maniobra de tiro rutinaria, sus ametralladoras trazaban dibujos geométricos entre los refugiados que huían.
De pronto el bombardeo cesó y el rugido de los aviones se perdió en el cielo. El ataque había pasado, pero quedaban los muertos y los moribundos”.

“La Desbandá” pretende ser una denuncia de la cultura de la fuerza, el odio, la envidia, la violencia y la intolerancia que ha sido impuesta desde el poder a todos los seres humanos desde las primeras civilizaciones.

Ambas composiciones fueron encargo del propio Carlos Galán, para remate del concierto monográfico que me dedicó junto al Cosmos 21 en el Auditorio de Cuenca y para incluirlas en los programas de “Músicas del Cosmos 2022”, dedicados al Fuego y al Aire.

Comme des brouillards silencieux

Esta obra, compuesta en 2016 por encargo de Cosmos 21, cierra una serie de trabajos que bajo el epígrafe Música nocturna inicié en 2001 con “Come un eco lontano” (Música nocturna para piano a 4 manos). Compartiría con “Come un zeffiretto azzurro” (Música nocturna para flauta, violín y violoncello, 2007), segunda obra del ciclo, su carácter intimista, siendo su objetivo sumergir al oyente en un mundo de imágenes oníricas y colores sonoros. Se trata de un concertino-nocturno para piano y cinco instrumentos, parte de una cita de Debussy (“Brouillards”, Preludes, Libro II). El lenguaje debussyano es sometido a una transformación paulatina para conectarlo a mi propio mundo sonoro a partir de elementos comunes. La vuelta a la cita, al final de la obra, ya no permitirá la literalidad, sino que se producirá a través de un lenguaje derivado del encuentro de ambos sistemas expresivos. Fue encargo del Cosmos 21 para un programa por su XXX aniversario, en base a concertinos para cada uno de sus solistas, que llevaron a diversos festivales españoles.

Oda a los niños muertos

Siempre he mostrado mi preocupación y solidaridad hacia las víctimas de los conflictos, ya sean bélicos o simplemente sociales, y muy en especial cuando se trata de niños. Los bombardeos diarios en Yemen, los ataques dirigidos a la población palestina en Oriente Próximo o la huida de la población civil ucraniana, entre otras calamidades, se ceban en la población más indefensa, los niños. La obra es un grito desesperado contra las situaciones mencionadas, además de una denuncia contra las sociedades que las llevan a cabo o aquellas otras que las toleran.

Hala lala layya
Agita tus alas como una paloma
y vuela hacia la libertad.
Ve y grita bien alto
que Dios tenga misericordia
de los que se fueron.

Esta complejísima partitura, compuesta en 2018, ha dormido en un cajón a la espera de un pianista-músico que fuera capaz de hacerse cargo de ella. Su estreno absoluto se lo confié a Carlos Galán en el concierto monográfico que me dedicó en el Auditorio de Cuenca.

Fuego en el aire, del artista Manolo Prieto

Momento musical para un cuadro abstracto

En febrero de 2019 fui invitado a participar en un “Conciertoencuentro. cosmos”, celebrado en la Sala Cubiles del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, adscrito a “Músicas del Cosmos 2019”. Como obra de estreno para este concierto compuse esta partitura. Se trata de una breve pieza para saxofón alto solo que recrea, desde los sonidos, el cuadro Ornitóptero de Fernando Zóbel (1962).

La partitura arranca desde el registro centralgrave del instrumento con sonidos tenidos. Una sección central con figuraciones rápidas en ascenso hacia los límites agudos del registro buscará densificar la textura sonora a partir del empleo de multifónicos y otros recursos tímbricos del instrumento.

La descripción del movimiento ascendente contenida en el cuadro de Zóbel culmina con una breve coda en el extremo agudo del registro del saxofón.

Tiento y Tres Tientos de Hans Werner Henze

Tanto el “Tiento”, del compositor hispano-francés Mauricio Ohana, como los tres movimientos que constituyen “Tres Tientos”, del alemán Hans Werner Henze, son una petición expresa de Carlos Galán de instrumentar —para diversos músicos del Cosmos 21— dos obras emblemáticas del repertorio guitarrístico del XX. Ambas partituras fueron estrenadas e insertas en un programa dedicado a los tientos (hermanados con los tangos flamencos), “Diversas lecturas del tango”, en su ciclo de “Músicas del Cosmos 2021”, y realizado el 17 de octubre de 2021 en Tres Cantos.

Arieta imaginada

Compuesta en 2009 por encargo de mi compañero Félix Sanz, guitarrista y docente, se trata de una sencilla melodía para flauta que se asienta sobre un arreglo para guitarra del Preludio de la Suite BWV 1007 de J. S. Bach.

Sonatina para flauta y piano

En 1987, por encargo de la flautista María Virginia Romero y la pianista Gloria Munuera, nació esta obra cuyo estreno se produjo en el Auditorio de la Asunción de Albacete. Posteriormente, fue revisada en 2015 para su inclusión en la programación del festival motrileño “Música Sur”. En este caso los intérpretes fueron Álvaro Octavio y Juan Carlos Garvayo. Es una pieza a la que tengo mucho cariño porque me retrotrae a mis primeros tiempos como compositor profesional, con toda la carga emotiva y de ilusiones que ello conlleva.

Sonata para violín y piano nº 2

En 1996 recibí el encargo de componer una obra para violín y piano por parte de Juan Carlos Garvayo, excelente pianista motrileño. El estreno se realizó durante los actos de reapertura, tras su rehabilitación, del bellísimo Teatro Calderón de la Barca de Motril. La partitura, revisada posteriormente en 1998, es una pieza de gran exigencia técnica para los intérpretes en sus dos movimientos extremos, que enmarcan un hiper-expresivo movimiento central. El segundo movimiento despliega amplios arcos melódicos sustentados en escalas modales, recurso técnico que se me presentaba muy atractivo en los tiempos de la composición de esta sonata, mientras que el tercero presenta un gran dinamismo y aire alegre. La obra está dedicada a Carlos Galán.

Sons do caboclo

Esta obra, compuesta en 2018, responde a un encargo del pianista brasileño Alexandre Alcantara. Articulé la pieza en dos movimientos que se apoyan en música popular brasileña con la finalidad de acercarme a la cultura del autor del encargo. El término caboclo se utiliza en Brasil para referirse a comunidades de agricultores indígenas de la región amazónica. Los sones del caboclo quedan impresos en canciones como A canoa virou, que sirve de base melódica a Improvisacão, o Sapo Jururu, que estructura la danza que cierra la obra.

Biografías

José Miguel Moreno Sabio

José Miguel Moreno Sabio (Granada, 1956) estudia en el RCSMM bajo la dirección de A. Gª Abril y C. Bernaola (Composición) y F. Puchol (Piano). Finalizó sus estudios obteniendo el “Premio Extraordinario Fin de Carrera de Composición”. Paralelamente se formó como “Pianista Especializado en Repertorio Vocal Estilístico” con Miguel Zanetti en la Escuela Superior de Canto de Madrid y “Psicología” en la UAM. Ha recibido numerosos premios, así como encargos, destacando su ópera “Isabel” (Temp.14-15 del Teatro de la Zarzuela). Se han interpretado sus obras en el Auditorio Nacional de Música (Madrid), CBA de Bellas Artes de Madrid, Auditorio “A. Soler” (UCIII-Madrid), Auditorio del CDMC (Madrid), Auditorio Nacional de Música de Andorra, Auditorio de la Filarmónica de Ruse (Bulgaria), Casadesus Hall (Universidad de Binghamton, Nueva York), Teatro Nacional de la República Dominicana, Sala René Marqués de San Juan (Puerto Rico), Teatro de la Ópera de Cottbus (Alemania), Teatro Auditorio de Cuenca y CAEM de Salamanca. Empezó como profesor en el Conservatorio de Albacete en 1986 y de 1989 a 2022 está en el “P. Aranaz” (Cuenca), donde imparte las asignaturas de “Armonía”, “Análisis” y “Fundamentos de Composición”. En otros ámbitos educativos ha colaborado con varias universidades dictando ponencias y cursos acerca de la composición y el análisis. Actualmente dirige el “Curso de interpretación estilística aplicada al canto: lied y canción española y extranjera” que se imparte en la sede conquense de la UMP.

Marta Aparicio, guitarra. Titulada superior en Guitarra Clásica por el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y Máster en Investigación Musical. Cabe destacar los numerosos conciertos que ha efectuado tanto como solista, como en grupos de cámara o banda, pasando por diversos escenarios desde pequeños auditorios a grandes festivales o diferentes medios de comunicación como RNE.

Alejandro González Romero, violín. Nacido en Cuenca en 2001, comienza su formación musical a una temprana edad de la mano de su padre y continúa sus estudios en el Conservatorio Profesional de la misma ciudad, donde trabaja 4 años, bajo las enseñanzas de José Miguel Moreno Sabio, armonía, análisis musical, tecnología musical y contrapunto. Matrícula de Honor de 1º a 6º en Violín y Premio Extraordinario de Enseñanzas Artísticas Profesionales en la CCM. Actualmente cursa 3er Curso del Grado Superior en el CSMA. Mención de Honor y Segundo Premio (2013) y Primer Premio (2015) en el Concurso de Solistas de Quintanar del Rey y Mención de Honor en el V Concurso Nacional de Jóvenes Intérpretes “Ciudad de Cuenca”.

Clara Burgos, guitarra. Música, flautista, maestra y orgullosa receptora de cientos de amenazas de salir por la ventana por parte de José Miguel Moreno Sabio de las que siempre ha salido airosa (ahora hasta se alegra de verme). Titulada por el RCSM de Madrid.

Jorge Fontela, piano. Comienza sus estudios de música en el conservatorio “Pedro Aranaz” de Cuenca. Actualmente continúa sus estudios de grado superior de piano en el RCSMM.

Marta Leiva Egido, piano. Se forma en el Conservatorio Pedro Aranaz de Cuenca y es alumna de José Miguel Moreno Sabio entre 2008 y 2012, recibiendo de él formación en armonía, fundamentos de composición, análisis y música de cámara. Posteriormente estudia en el RCSMM y en la Hochschule für Musik und Theater en Hamburgo. Actualmente, es profesora en el CPM “Victoria de los Ángeles” de Madrid.

Valentina Martínez, flauta. Comienza sus estudios musicales en el Conservatorio Profesional de Música “Pedro Aranaz” de Cuenca, donde magníficos profesores y profesoras le descubren una vocación que más adelante seguirá persiguiendo en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y, actualmente, a nivel profesional. Participa como flautista en diversos proyectos artísticos y es profesora en la Red de Escuelas Municipales de Música de Madrid.

Juan Martínez, piano. Comenzó sus estudios a la edad de 9 años en el conservatorio Pedro Aranaz de Cuenca, bajo la atenta supervisión de profesores como José Miguel Moreno Sabio, actualmente continúa sus estudios en el RCSMM.

Joaquín Franco, saxos. Nace en Tavernes de la Valldigna (Valencia). Se forma en los Conservatorios de Valencia, Madrid y París con los profesores Castellano, P. Iturralde y Deffayet. Es solista internacional con una amplia trayectoria discográfica. Es artista internacional Yamaha y toca con saxofones Yamaha Custom 875 EX GP.

Inmaculada Calzado, piano. Nace en Madrid, en cuyo conservatorio obtiene los títulos de Profesora Superior de Piano y de Música de Cámara y el Diploma Elemental de Percusión. Licenciada en Psicología por la UAM y Postgrado en la London School of Economics. Ha realizado grabaciones como solista para RTVE y Antena 3. Ha colaborado como pianista solista con el grupo de danza El Laboratorio (Universidad Carlos III). Es profesora en el Conservatorio Amaniel de Madrid.

Grupo Cosmos 21

GRUPO COSMOS 21 (www.grupocosmos21.com)
XXXV Temporada

Se presentó al público en febrero de 1988 con un doble concierto en el CBA, dentro de un ciclo de jóvenes compositores. Realiza una media de 25 conciertos anuales. Protagoniza el encargo y estreno de más de 300 obras dedicadas expresamente al grupo. Estrena a más de 200 autores españoles y europeos. Grabaciones para RNE y TVE. 20 discos publicados. Programas propios siempre temáticos. Festival de Músicas del Cosmos con 9/12 programas anuales. Ciclos en Madrid, Barcelona, Valencia, Murcia, Córdoba, Salamanca, Cuenca, Santiago, Ciudad Real o Sevilla.
Ciclo de Solistas del Cosmos (16 programas) Ciclo de concierto encuentro.cosmos (24 programas)
Pionero en Europa en el cuidado de aspectos extramusicales como son el vestuario, tocar de pie, movimientos escénicos y luminotecnia. Pionero en España en la creación de programas pedagógicos. Fuerte carga comunicativa en cada programa. Gran cuidado en la maduración y presentación de las obras. Ha realizado giras por América, Cuba, Italia, Eslovenia y Japón. Ha estrenado dos conciertos (Concerti Grossi) para grupo y orquesta (ORCAM-Auditorio Nacional y OUAM) y actuado en el escenario del Teatro de la Zarzuela. Ha participado en más de 50 Festivales y temporadas de conciertos (destacando los Festivales Internacionales de Santander, Alicante, ENSEMS, Tres Cantos, COMA, Nits d’Aielo, Segovia, Música Contemporánea de Granada y de Málaga, Música Española de León, temporadas del CDMC, CNDM, Teatro de la Zarzuela, Fundación Juan March, etc.).

Monográficos de Barber (Santander, Madrid y Valencia), Fdz. Álvez (CDMC y Universidad de Valladolid), Mestres Quadreny (Barcelona, Madrid y León), Villa Rojo (Madrid y Guadalajara), Barja (León y Madrid), Zimbaldo (Madrid y Murcia), Galán (Madrid, Valencia, Barcelona, Universidad de Alcalá, Murcia o Salamanca) y en Madrid de Cruz de Castro, Marco, Angulo, Zavala, Balyosov, Igoa, Luppi, Carretero, Fdz. Álvez, Ruiz, Moreno Sabio, Torres, Fdz. Reymonde, Muñoz y Santiago y ciclos sobre Tàpies, Escuela de Viena y Minimalismo. Han colaborado pintores como Carmen Bermejo (10º aniversario, instalación), Manuel Prieto (15º aniversario, carpetas y vestuario), Iraida Cano (20º aniversario, escultura), Gustavo Torner (25º aniversario, carpetas), Ejti Stih (30º aniversario, colgantes) y Manolo Rufo (35º aniversario, carpetas).

 

El Grupo Cosmos 21 está integrado por: Vicente Martínez, flauta y flauta en sol, Catedrático del RCSMM; David Arenas, clarinete si b. Profesor del Conservatorio de Móstoles; Joaquín Franco, saxo mib. Catedrático del RCSMM; Emilio Sánchez, violín, Profesor del Conservatorio M. Torroba de Madrid; Raúl Pinillos, violonchelo, Profesor del Conservatorio Amaniel de Madrid; Inma Calzado, piano, Profesora del Conservatorio Amaniel de Madrid; Jesús Campo, piano, Correpetidor de la OCNE; Luisa Muñoz, pequeña percusión, Profesora en el IES Cervantes e IES Emp. M.ª Austria, y Nevenka Galán, coordinadora, Catedrática del IES Beatriz Galindo.

Carlos Galán, director.

Carlos Galán, entre Luis de Pablo y José Miguel Moreno Sabio

Carlos Galán, piano y dirección (Madrid, 1963). Vive para nacer a cada instante. Estudia en el RCSMM donde se gradúa con varios títulos superiores y con diversos Premios de Fin de Carrera. Entra de profesor en 1985 en dicho centro y tras ganar cinco oposiciones, incluyendo las Cátedras de Composición y la de Improvisación, ocupa en el centro esta última, la que siempre defendió. Becas para cursos de piano, dirección y composición por Italia, Bélgica, Polonia, Alemania y Hungría. Elegido como pianista en las I y II Muestras Nacionales. Repetidas giras por América, Japón e Italia. Como director se ha centrado en la dirección del Grupo Cosmos 21. Seleccionado para el concierto final del Festival Internacional de directores de Szombathely. Graba él mismo para Iberautor su obra completa para orquesta y dos triples CD con la Integral de su Música Matérica (Iberautor y Several Records), para un total de 21 discos publicados. Escritor de numerosos ensayos y de varios libros (los últimos, “Improvisación en el flamenco” y “Topologías sonoras”). Como pianista ha estrenado más de un centenar de obras de los más prestigiosos autores a las que sumar otros tres centenares como director. Como compositor, más de 120 obras, multipremiadas y estrenadas en festivales de todo el mundo.

DOSSIER DE PRENSA

Memoria histórica, derechos y acogida del inmigrante, apertura a la multiculturalidad o reivindicación de un arte en clave humanista. Son, estos, algunos de los temas que se asoman a las partituras del disco que hoy presentamos y, por ello, cuestiones de la máxima actualidad en un momento marcado, en España, por la inminencia de una cita electoral sobre la que planea la negra sombra del crecimiento de una extrema derecha que supone un claro riesgo para muchas de las conquistas culturales, cívicas y sociales logradas en nuestro país desde la Transición.

No es difícil imaginar, por tanto, que el compositor granadino José Miguel Moreno Sabio (Motril, 1956) haya ido captando las señales que a nuestro alrededor se han ido acumulando a lo largo de los últimos años, para ponerlas sobre los atriles y propiciar, con su música, una nueva línea de reflexión sobre cuestiones que nos pudieran parecer más sólidamente asentadas en nuestra sociedad, pero cuya fragilidad ha sido puesta de manifiesto por muchos de los recientes pactos políticos en numerosas ciudades y autonomías de nuestro Estado, en los que han rebrotado censuras y represiones de la libertad de expresión como las que vienen denunciando diversos colectivos artísticos y teatrales en las últimas semanas.

Todo lo relacionado con la memoria histórica es un buen ejemplo de ello, y así lo pone de manifiesto José Miguel Moreno en los dos fragmentos de la que será su segunda ópera (en proceso de composición) aquí desgajados como piezas para conjunto de cámara. Nos referimos a Fuego en el aire (2022), que toma su temática de un acontecimiento histórico acontecido el 8 de febrero de 1937 en la carretera que va de Málaga a Almería, definido por David Bollero como «la peor matanza vivida durante la contienda», al sumar —según el historiador Miguel Alba— cinco mil muertos, tanto por la saña de las tropas sublevadas como por el abandono del gobierno republicano, lo que convierte a «La Desbandá» —como se conoce a esta masacre— en un hecho incómodo para ambas partes en conflicto durante la Guerra Civil.

José Miguel Moreno transforma «La Desbandá» en una música marcada por la urgencia y una angustiosa direccionalidad que hace del ensemble una huida continua, asediada esa gran marcha por constantes ataques instrumentales de explícita violencia y ecos de la música popular, que emergen en tan crispada escena acústica como un asomo de pureza y una reverberación de tiempos pretéritos. Estamos ante un lenguaje musical básicamente armónico, si bien forzado hasta la disonancia para ejemplificar la tensión experimentada por las miles de personas asediadas en su intento de huida. Más allá del infausto episodio al que nos remite Fuego en el aire, para Moreno Sabio la voluntad de denuncia trasciende lo local y una contingencia histórica concreta, pues de su trabajo compositivo a partir de «La Desbandá» afirma que «pretende ser una denuncia de la cultura de la fuerza, el odio, la envidia, la violencia y la intolerancia que ha sido impuesta desde el poder a todos los seres humanos desde las primeras civilizaciones».

Con análogas connotaciones, y con un título de reminiscencias mahlerianas, Oda a los niños muertos (2018) muestra la preocupación y la solidaridad de José Miguel Moreno con las víctimas de los conflictos bélicos de todos los tiempos, muchas de cuyas más recientes instantáneas pueblan los imaginarios colectivos de una Europa cuyos gobiernos tienen en su frontera sur uno de los mayores dramas contemporáneos al respecto, con un Mediterráneo convertido en una gran fosa común. Uno de los conflictos tomados por Moreno Sabio para articular Oda a los niños muertos es el de Oriente Medio, motivo por el cual una nana palestina vertebra esta partitura para piano de 8 minutos de duración, en la que se unen la ternura y (de nuevo, como en Fuego en el aire) la urgencia, el miedo y una violencia explícita: aquí audible en un registro grave cuyo inmisericorde martellato, seguido por un desolador eco, parece remedar los bombardeos israelíes sobre la población palestina. Música, por tanto, de bárbaros golpeos y ecos de lo infantil brotando entre sus ruinas; música de aristados intervalos que muestran la tensión del alma como un proceso armónico, con una angustia que se hace neurótica polirritmia. Todo ello exige al pianista un trabajo técnico de alta enjundia, aquí muy bien respirado por Carlos Galán, tanto en lo que a las más humanas evocaciones del drama se refiere como en la explícita violencia de aquéllos que Luigi Nono llamó «spiriti infernale», o el poder represivo a lo largo de esa «historia universal de la infamia», que diría Jorge Luis Borges.

Una tercera partitura convoca las cuestiones de orden político y social que hasta aquí hemos analizado. Se trata de Sons do caboclo (2018), nueva página para piano fruto de un encargo del músico brasileño Alexandre Alcantara; de ahí, que José Miguel Moreno haya hibridado su lenguaje, netamente europeo, con ecos de la música popular brasileira. Estructurada en dos partes enlazadas, Sons do caboclo toma (como lo hacía la Oda a los niños muertos) una canción proveniente del acervo con el que Moreno dialoga para articular parte de su obra. Se trata de A canoa virou, cuyos ritmos otorgan vivacidad y ecos multiculturales a una pieza nuevamente virtuosística, en la que, junto con los aspectos reivindicativos relacionados con las comunidades indígenas de la Amazonía, se percibe un perfume postimpresionista capaz de fusionar la música tribal brasileña y la música culta europea: todo un logro, así como todo un reto, si queremos que este mundo sea más entendimiento que tensión y nuevos muros. Indudablemente, la mirada comprensiva y solidaria al otro está, como hemos podido ver, en las bases de buena parte de la música (y del mensaje ético) reunida en este compacto.

Pero al disco también se asoman muestras de los diálogos que José Miguel Moreno mantiene con la gran tradición musical europea, de la que tanto se lleva nutrido desde sus años de formación en el Real Conservatorio de Música de Madrid, donde se estudió con compositores como Antón García Abril o Carmelo Bernaola. Entre los maestros físicamente no presentes que han marcado la música de Moreno se encuentra, sin lugar a dudas, Claude Debussy, de quien le llega un manejo del color y de las tensiones cromáticas que el compositor de Motril ha convertido en una de sus señas de identidad.

Comme des brouillards silencieux (2016) es un perfecto ejemplo de ello. De hecho, del propio Debussy toma Moreno una cita de Brouillards, primero de los doce números que conforman el segundo libro de los Préludes (1909-13) de Debussy. A lo largo de los 9 minutos y 25 segundos que dura Comme des brouillards silencieux asistimos a un refinado proceso de transformación desde el original debussyano hasta su revisitación desvelando toda una serie de improntas que han ido marcando el lenguaje de José Miguel Moreno, ya sea la klangfarbenmelodie schonberguiana, ya el uso del ruido como materia musical en acciones extendidas de tipo percusivo o en el flatterzunge de los vientos. Todo ello ahonda en el carácter pictórico de esta pieza, definida por su creador como un «concertino-nocturno para piano y cinco instrumentos», rubricando la partitura de sonoridades más modernas del disco.

Lo plástico y los ecos de la pintura tienen, igualmente, un peso aún mayor en Momento musical para un cuadro abstracto (2019), pieza para saxofón solo basada en Ornitóptero (1962), soberbio óleo sobre lienzo de Fernando Zóbel que podemos contemplar en ese museo que tanto debe al propio Zóbel como el de Arte Abstracto Español de Cuenca, ciudad en cuyo conservatorio Moreno Sabio fue docente durante más de tres décadas. Ello ha reforzado su cercanía a todo el entorno del grupo El Paso y la fértil escuela conquense de arte contemporáneo, recreando en esta partitura zobeliana los pálpitos y los brotes que surgen en el cuadro en su parte superior derecha, combinando brochazos más tensos, direccionales y directos con multifónicos en los que lo esfumado del óleo se hace música; todo ello, con una muy especial atención al silencio: a ese blanco sobre el que estalla y se multiplica la pintura de Zóbel.

Mientras, en la Sonatina para flauta y piano (1987, rev. 2015) reaparecen los ecos del Impresionismo, con un lenguaje, aún, bisoño y tradicional, de amplio melodismo en la flauta y evocaciones fáunicas que van de lo lúdico al ensueño.

También comparte costumbrismo y lenguaje tradicional una Sonata para violín y piano nº2 (1996, rev. 1998) entramada en un lenguaje modal y con fuerte presencia de lo lírico, así como de una voluntad de cantar en el violín, por lo que el conjunto destila poética, siendo, como en la Sonatina, el piano un apoyo armónico para un violín netamente protagonista. Frente a la luminosa vivacidad de la ya citada Sonatina, esta Sonata para violín y piano nº2 presenta un pathos más oscuro y una mayor paleta de estados emocionales y recursos musicales, por lo que su presencia es más contundente.

Como parte del proteico diálogo que con la historia de la música establece José Miguel Moreno hemos de comprender, también, las dos instrumentaciones que en este disco encontramos de sendas partituras prácticamente coetáneas, como lo son el Tiento (1955) del compositor francés Maurice Ohana y los Tres Tientos (1958) del alemán Hans Werner Henze, piezas originalmente para guitarra sola, catalogadas por Moreno Sabio como entre las más emblemáticas del repertorio guitarrístico europeo.

Mientras que en los Tres Tientos de Henze prima en este arreglo para grupo de cámara un sentido lúdico y cierta jovialidad que se conecta con la Sonatina del propio Moreno, en el Tiento de Ohana lo que se refuerza es su carácter sombrío y un peso de la historia que parece enquistado, como un eco insoslayable. Quizás en ello influya el nacimiento en Casablanca y el origen sefardí del propio Ohana, un compositor que tuvo a España presente en muchas de sus obras, desde su oratorio lorquiano Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1950), pasando por las Cantigas (1953-54) o por la ópera La Celestina (1982-87). En su arreglo del Tiento insufla Moreno Sabio, asimismo, lejanos ecos del flamenco, si bien un flamenco oscuro, de raíz y cargado de nostalgias.

Cerramos nuestro recorrido por las piezas que componen este disco con otro diálogo histórico, el que se entabla con Johann Sebastian Bach en la Arieta imaginada (2009), pieza para flauta y guitarra libremente basada en el Preludio de la Suite para violonchelo Nº1 en sol mayor BWV 1007 (c. 1717). Si la guitarra es la que, cuasi en ostinato, se ancla al Preludio bachiano, cual rememorando los ecos del laúd en algunas de estas Suites igualmente disponibles para tal instrumento, la flauta vuela más libre, con un canto netamente melódico que, de nuevo, hace resonar la Sonatina, al tiempo que armoniza otras formas de hacer florecer la arquitectura armónica del Preludio.

Tanto de esta pequeña delicatessen como de la interpretación del conjunto del disco se encarga el Grupo Cosmos 21, con su director, el madrileño Carlos Galán, al frente. Cosmos 21 demuestra una total sintonía con el lenguaje de José Miguel Moreno Sabio, que no impone mayores complejidades a nivel instrumental, como tampoco Galán y sus músicos rehúyen lo más clásico de algunas de estas piezas, tan abiertas a embeberse de los ecos de la tradición como a dejarnos puntuales ecos de un estilo más moderno y extendido, como el que se asomaba a Comme des brouillards silencieux. Precisión técnica, lirismo bien respirado y rotundidad en las partituras de carácter más político y social, caracterizan a este compacto que, sin duda, nos ofrece una de las más aquilatadas muestras de la composición de José Miguel Moreno Sabio.

Por lo que a la grabación del disco se refiere, ésta fue realizada en vivo, el 15 de junio de 2022, en el Teatro-Auditorio de Cuenca; a los pies, por tanto, de ese Museo de Arte Abstracto Español que se infiltra en este registro, a través de Fernando Zóbel. Se trata de un notable registro que conserva el aura del directo, incluidos los elocuentes y emocionados silencios característicos de un concierto con un componente emocional tan evidente, pues en él se celebraba la jubilación de Moreno Sabio, tras una carrera desarrollada, en su mayor parte, en el Conservatorio de Cuenca.

La edición del compacto es realmente cuidada, con veintisiete páginas en castellano e inglés en las que Carlos Galán y José Miguel Moreno Sabio nos presentan cada una de estas obras, así como el propio concierto cuya grabación dio lugar al disco, poniendo todo ello en contexto en la trayectoria artística y vital del compositor granadino. Biografías de compositor y músicos, datos completos de la grabación y un buen número de fotografías en color completan un disco cuya portada fue realizada exprofeso por el artista Manolo Prieto, tomando como base una fotografía del nefando acontecimiento histórico que informó y dio coraje a José Miguel Moreno para componer Fuego en el aire. Señalar, asimismo, que con este compacto abre Cosmos 21 en la siempre valiente discográfica valenciana Liquen Records su colección «Infrecuentes», de la que esperamos próximos lanzamientos y que no cejen en su labor de revelarnos el trabajo de tantos compositores españoles como ensanchan el mapa musical de nuestro Estado.

Reseña-ensayo del disco Fuego en el aire editado por Liquen Records que recoge un concierto monográfico dedicado al compositor José Miguel Moreno Sabio por el Grupo Cosmos 21 dirigido por Carlos Galán.

Joan Gómez Alemany, Sul Ponticello, 4 de abril de 2023

Un muy recomendable CD atípico y original

Fuego en el aire[1] es un interesante CD atípico y original. Este disco editado por Liquen Records es un monográfico que reúne obras creadas en más de tres décadas (desde el año 1987 hasta la actualidad), de un compositor desgraciadamente poco conocido como es José Miguel Moreno Sabio (Granada, 1956). También es atípico porque su carátula expresamente hecha para este disco por el artista Manolo Prieto, simboliza un episodio de la Guerra Civil española, tema prácticamente ausente en la música contemporánea (como argumentaremos posteriormente). Pero tampoco nos encontramos con un CD que reúne únicamente varias obras del creador, sino también añade nuevas instrumentaciones y arreglos realizados por Moreno Sabio de piezas de otros compositores. Sin duda este es un disco poliédrico que explora la originalidad de este músico. Podemos añadir al enumerar las características de este peculiar trabajo discográfico, que, aunque esta ya no es tan extraña (pero en la música contemporánea no es habitual), sus grabaciones son de un mismo concierto en directo, teniendo como pista final un bis (algo muy raro en un CD pero no en un concierto, de ahí su procedencia). Añadamos también otro elemento a destacar, Carlos Galán, quien dirige al Grupo Cosmos 21 (productor de este CD), es a su vez responsable del estreno y solista al piano de una composición de Moreno Sabio. Es evidente que Fuego en el aire es un complejo disco muy bien tejido y que representa la prolífica carrera del Grupo Cosmos 21, a fecha de hoy, con XXXV temporadas. Una más que larga experiencia respaldando y difundiendo la música contemporánea, ya que la agrupación se presentó al público en 1988.

Antes de analizar el trabajo discográfico, que Carlos Galán (autor de las notas a este) nos explique en su muy esclarecedor texto el planteamiento de este CD y su compositor:

“Con este disco el Grupo Cosmos 21 abre la colección «Infrecuentes» con Liquen Records, continuando con la línea marcada en anteriores entregas discográficas suyas, como las protagonizadas por la obra de Daniel Zimbaldo (Big Music) y Valentín Ruiz (Nibius). Su apoyo a la creación española contemporánea cobra aún más razón de ser en atención a ciertos autores infrecuentes en las programaciones oficiales. En el caso del motrileño José Miguel Moreno Sabio, debido a un paradigmático desdén hacia la tarea de proyectar y difundir su extraordinario catálogo. Afirmaba el compositor Carlos Cruz de Castro que hay dos tipos de compositores: «los que les encargan porque componen y los que componen porque les encargan». Hay un tercer estadio: aquellos que desconocen el oficio más elemental de medrador, tan abundante en la profesión artística, dedicándose a componer en la soledad del hogar para, en muchas ocasiones, concluir una obra y meterla en el cajón.”

Análisis de las pistas del CD y una deconstrucción debussyana

El disco Fuego en el aire tiene un total de 18 pistas y una duración límite de 79.48 minutos (recordemos que el CD ordinario tiene una capacidad máxima de 80 minutos). Así que en una modesta reseña resulta imposible hacer una descripción detallada de cada una de las pistas. Por ello se analizará muy rápidamente algunas de ellas para centrarse en la pieza inicial de manera más precisa y como «clímax final». Esta da nombre al disco y en nuestra opinión es la obra más interesante y compleja de todas las reunidas.

 

Después de la primera composición del CD, le sucede Comme des brouillards silencieux (2016), que es la pista número 3 (dado que la inicial está formada por dos movimientos). Como explica el compositor en las notas del disco: «El lenguaje debussyano es sometido a una transformación paulatina para conectarlo a mi propio mundo sonoro a partir de elementos comunes». En esta interesante pieza ya se encuentran varios rasgos estilísticos que se repetirán en diferentes obras suyas. Encargo del Grupo Cosmos 21 para su XXX aniversario, esta composición realiza como una deconstrucción de la pieza para piano de Debussy, titulada Brouillards (brumas, en castellano). Como brumas silenciosas (sería la traducción del título), tiene una formación que incluye el piano, responsable de citar al inicio la obra debussyana, que se expande a cinco instrumentos hasta su «total desfiguración brumosa». Moreno Sabio describe su obra como un concertino-nocturno en las notas del CD (el segundo autor junto a Carlos Galán). La pieza parece plantear un oxímoron, dado que luego de la presentación y descomposición de la cita debussyana, la obra va in crescendo hasta alcanzar un carácter fuerte y tenso (como la música de Moreno Sabio en general). Esto contrasta con la idea del silencio o la etérea niebla (como el estilo general de Debussy), alcanzando en la composición un relativo clímax con fuertes multifónicos hacia la mitad de la obra. Aunque como es de esperar, Comme des brouillards silencieux, transita por una multitud de texturas y dinámicas. Estas sin duda incluyen momentos sutiles que recuerdan el nocturno, en donde el piano tiene un claro sentido protagonista al realizar extensos solos (esa es la idea de concertino). El final de esta pieza es una buena muestra de música suave y lánguida, que se diluye como una bruma descompuesta, recordando a Debussy pero desde planteamientos sonoros actuales y que resaltan la presencia de José Miguel Moreno. Como bien plantea en las notas del disco, toma un original del compositor francés para filtrarlo de manera radical y explorar su lenguaje personal. Así resalta varias características propias de la música que podemos escuchar en este CD, como son la cita, el ritmo muy marcado e incluso violento, el trabajo artesanal con las sonoridades y las texturas, nuevas instrumentaciones o mezclas estilísticas, etc.

Música y poesía para los niños muertos

La tercera pieza de este compacto, Oda a los niños muertos, es una poderosa y muy difícil pieza para piano solo que es interpretada magistralmente por Carlos Galán. Como nos relata Moreno Sabio:

“Siempre he mostrado mi preocupación y solidaridad hacia las víctimas de los conflictos, ya sean bélicos o simplemente sociales, y muy en especial cuando se trata de niños. Los bombardeos diarios en Yemen, los ataques dirigidos a la población palestina en Oriente Próximo o la huida de la población civil ucraniana, entre otras calamidades, se ceban en la población más indefensa, los niños. La obra es un grito desesperado contra las situaciones mencionadas, además de una denuncia contra las sociedades que las llevan a cabo o aquellas otras que las toleran. Una canción de cuna palestina vertebra la partitura y, desde su inmensa ternura, nos invita a tomar conciencia de ese drama.“

Poco más hay que añadir a esta obra luego de citar las palabras de su creador. Únicamente recomendar inmediatamente al lector la escucha de esta composición, ya que pocas piezas para piano se plantean la noble y honorífica tarea de ser una Oda a los niños muertos. Tal vez citemos un fragmento del tristemente precioso poema de Vicente Aleixandre Oda a los niños de Madrid muertos por la metralla (1937). Escrito en el trágico contexto de la Guerra Civil, al leerlo podemos escuchar una «música» que bien se emparenta con la de Moreno Sabio:

Ríos de niños muertos van buscando
un destino final, un mundo alto.
Bajo la luz de la luna se vieron
las hediondas aves de la muerte:
aviones, motores, buitres oscuros cuyo plumaje encierra
la destrucción de la carne que late,
la horrible muerte a pedazos que palpitan
y esa voz de las víctimas,
rota por las gargantas, que irrumpe en la ciudad como un gemido.
Todos la oímos.
Los niños han gritado.
Su voz está sonando.
¿No oís? Suena en lo oscuro.
Suena en la luz. Suena en las calles.
Todas las casas gritan[2].

Para terminar, citemos otra vez las palabras del compositor, que ahora describen la historia de su obra: «Esta complejísima partitura, compuesta en 2018, ha dormido en un cajón a la espera de un pianista-músico que fuera capaz de hacerse cargo de ella. Su estreno absoluto se lo confié a Carlos Galán en el concierto monográfico que me dedicó en el Auditorio de Cuenca» [el 15 de junio de 2022, registrado en este CD reseñado].

Sonido-pintura en Fernando Zóbel y la tradición de la música

La siguiente composición de este compacto es una pequeña miniatura de apenas tres minutos para saxofón solo titulada Momento musical para un cuadro abstracto (2019). La partitura, como escribe el compositor «recrea, desde sonidos, el cuadro Ornitóptero de Fernando Zóbel». Este artista que realiza una pintura muy musical es fundador del famoso Museo Abstracto de Cuenca, ciudad en donde el Moreno Sabio ha impartido clases de 1989 al 2022 y en donde tuvimos el placer de conocerlo. La obra de Zóbel también ha sido musicalizada por otros compositores como Tomás Marco, quien le dedicó una pieza para flauta (Zóbel tocaba la flauta barroca), José Luis Turina Exequias in memoriam de Fernando Zóbel y Josep Maria Guix, en Jardín seco. Desde mi modestia y joven experiencia, también yo le dediqué una obra, Río. Homenaje a Fernando Zóbel.

 

Las pistas del disco que van de la 5 a la 10, todas son bellas y logradas instrumentaciones creadas por Moreno Sabio, que revelan la faceta (no habitual entre los compositores contemporáneos) de un músico artesanal y de gran dominio de la técnica. Él investiga transformar una obra antigua con una plantilla instrumental específica, en una nueva para adaptarla a otras situaciones. Dos obras paradigmáticas de guitarra clásica, como son Tiento del compositor hispano-francés Mauricio Ohana y Tres tientos del alemán Hans Wener Henze, son instrumentadas por Moreno Sabio en una nueva plantilla camerística para que sean interpretadas por el Grupo Cosmos 21.

 

La siguiente obra, Arieta imaginada, toma como referente el Preludio de la Suite BWV 1007 de J. S. Bach. Una obra como todos sabemos netamente tonal que mientras uno escucha el CD Fuego en el aire (recordemos que originariamente fue un concierto), le aporta un fuerte contraste y un distendido respiro; demostrando la original programación del Grupo Cosmos 21 que, como se constata, domina un amplio repertorio y recontextualiza como es debido la música clásica. Solo la tradición (como la música de Bach) adquiere su auténtica realidad y legado desde la música del presente (como lo fue la música de Bach en su contexto). La aburrida práctica repetida de manera enfermiza por los intérpretes y directores de «caché», que como sanguijuelas plagan y parasitan los Grandes Auditorios (museos de ultra-maquilladas momias vendidas al por mayor), nada tiene que ver con la filosofía del Grupo Cosmos 21. Como podemos interpretar por su nombre, es un ensemble que apuesta por la música hecha en el siglo XXI (incluida la de otros siglos, pero interpretada desde nuestro presente actual) y sin duda en este CD-Concierto, queda esto de manera más que demostrada. Como escribe en las notas del disco el director de esta agrupación, Carlos Galán:

«no sólo se intenta recoger la plasticidad y fuerza expresiva del concierto y el programa sino, al mismo tiempo, reflejar el compromiso y trabajo del Cosmos 21 a la hora de afrontar la primicia mundial de todas y cada una de las obras que pone en sus atriles, que tiene que partir de una profunda maduración de las piezas, previa a su estreno.»

Obras antiguas de Moreno Sabio

Luego de lo que podríamos llamar esta segunda parte del CD-Concierto que se basa en nuevas instrumentaciones, y luego de la primera parte que se centra en las creaciones más actuales de Morena Sabio, podemos pasar a una tercera, enfocada en sus obras más antiguas (a excepción de Sons do caboclo del 2018). La Sonatina para flauta y piano (1987) en tres movimientos y con un lenguaje más bien tradicional, que va del impresionismo a cierto atonalismo serial, es como confiesa su creador, «una pieza a la que tengo mucho cariño porque me retrotrae a mis primeros tiempos como compositor profesional, con toda la carga emotiva y de ilusiones que ello conlleva». Por ello, aunque se aleja de la estética de la primera parte de este CD, puede perfectamente dialogar con ella, y ejemplifica como ya se ha apuntado repetidamente en este texto, el poliédrico estilo de Moreno Sabio. La siguiente obra que le sigue, son el movimiento II y III de la Sonata para violín y piano nº 2 (1996), con una estética parecida a la obra anterior. Rápidamente concluimos esta parte del CD que va de la pista 11 a la 17, para volver a su inicio y centrarnos en sus dos primeras pistas, que forman Fuego en el aire (de donde viene la pista 18 que es un bis de esta).

La Guerra Civil española y la ópera

Moreno Sabio con su composición Fuego en el aire es uno de los pocos que en música contemporánea trata de manera extensa y profunda el escabroso capítulo de la Guerra Incivil española (en acertada terminología de Carlos Galán). Como cuenta José Miguel Moreno, se centra en «un terrible episodio acontecido durante la Guerra Civil española de 1936. Me refiero a «La Desbandá» que se produjo en la ciudad de Málaga al ser tomada en febrero de 1936 por las tropas del general Queipo de Llano». Este militar como tantos otros (incluido Francisco Franco), juró lealtad a la República para luego traicionarla al pasarse al bando sublevado.

 

Fuego en el aire es una obra ambiciosa aún no terminada, como explica su creador: «En la actualidad estoy inmerso en un proyecto a largo plazo consistente en la composición de la que será mi segunda ópera […] Los dos movimientos titulados «Fuego en el aire» pertenecen a sendos momentos de gran carga dramática del acto II de la ópera». Solo conocemos dos óperas contemporáneas que tratan de manera extensa el contexto y consecuencias de la Guerra Civil, como es Tránsito de Jesús Torres y Ainadamar de Osvaldo Golijov. Y aunque no es una ópera pero relacionado con lo vocal, está la composición Hijo de la luz y de la sombra de Voro Garcia. Esta se basa en algunos poemas de Miguel Hernández de su Cancionero y romancero de ausencias escrito durante y a raíz de su encarcelamiento en la Guerra Civil, y que transmite la triste atmósfera de esos tiempos.

 

La ópera, que por lo general es un frívolo espectáculo de la burguesía, que también merodea y se encarna en el poco sofisticado público de los Grandes Auditorios, resulta en nuestra opinión un espacio sumamente complejo y difícil (aunque no imposible) para tratar como se merece (tanto en su vertiente musical como extra-musical) una temática de este calibre. Entre otras razones porque

«la ópera fue un terreno no grato para la vanguardia, y lo mismo sucedió a la inversa. De hecho, el paradigma central de casi todo el siglo XX, válido para los momentos álgidos de lo que puede entenderse como vanguardia, fue el de la ‘muerte de la ópera'»[3].

El actual estado de la ópera (y no fue así en todo momento y esperemos que en el futuro se mejore al menos un poco), representa básicamente un gran negocio (como un centro comercial de la cultura) y no un espacio para el desarrollo del arte auténtico y libre. Así que es muy fácil de entender que cuando no reproduce los antiguos espectáculos Top 10 (los Mozart, Verdi, Wagner, Puccini, etc., sin duda violados para adaptarlos a los gustos dominantes del mercado), básicamente se crea un producto edulcorado y domesticado digno de la industria cultural a la que pertenece la ópera. Si algo en común tienen los excelsos compositores mencionados, más allá de crear una grandísima música, es que los libretos que musicalizan suelen ser bastante mediocres, al estilo de historias ñoñas de amor, culebrones y bufonadas ridículas para el vulgo, panfletos aristocráticos de cartón y piedra, leyendas absurdas que gustan a los fascistas, etc. No es casualidad que ningún libretista haya pasado a la historia de la literatura o un autor consagrado se dedique a escribir ópera (en este último caso existen excepciones, como el gran escritor Bertolt Brecht). Por otro lado, las adaptaciones de los grandes nombres del arte literario a la ópera (paradigmáticamente Shakespeare), suelen ser amputaciones monstruosas que el autor del original quedaría estupefacto al leerlas…

La Guerra Civil y el audiovisual

Pues en este contexto habitual del género operístico, un tema tan complejo, delicado y con una fuerza emocional y de conflicto social aún viva como es la Guerra Civil y su posguerra franquista, no resulta nada fácil de trabajar. El espectáculo operístico hoy en día (y en cierta manera fue su antecedente) se puede ejemplificar en el audiovisual, donde esta temática ha sido bastante tratada, aunque en nuestra opinión, muy lamentablemente (con excepciones que confirman la regla). Es el caso de unos productos de la industria cultural como pueden ser tipo, Amar en tiempos revueltos, la reciente superproducción Gernika de Koldo Serra o incluso la respetada por algunos Tierra y libertad de Ken Loach (que aunque el contenido pueda ser interesante, el continente deja mucho que desear). No por casualidad todas las producciones mencionadas están al amparo de la Radiotelevisión Española (RTVE) u otros canales oficiales del Estado. Con menor o mayor grado estas formas de cultura institucional, previsiblemente mantienen el orden establecido neutralizando la crítica y la reflexión alrededor de la Guerra Civil y el Franquismo. De esta manera adoctrinan a su público convirtiendo esta temática en un superficial paisaje decorativo típico del sentimental melodrama de folletín, y propenso a venderse como una vulgar mercancía de manera fácil y en grandes cantidades. Para nosotros un mucho mejor acercamiento a este tema se puede dar en películas como Morir en Madrid de Frédéric Rossif o Ispaniya de Esfir Shuber. En nuestra opinión, pocas obras de arte han encarnado como se merece este contexto histórico, porque solo se puede realizar una obra que encarne lo señalado dignamente desde posiciones documentalistas, progresistas y de vanguardia (y estas obras escasean); dado que si el trabajo busca ceder ante las formas imperantes que existen en el mercado dominante, u optar por estéticas conservadoras y convencionales, se caerá rápidamente en el terreno del vencedor consenso que silencia la fuerza dialéctica del conflicto y el pensamiento.

 

En resumen, y por lo que escuchamos en estos fragmentos de la ópera Fuego en el aire, además de leer las pocas palabras que informan sobre su libreto en las notas de CD, podemos apuntar que esta obra puede ser digna de representar esta difícil temática; tan necesaria de ser tratada en el arte como se merece y con mucha mayor difusión, ya que existen muy pocos casos en la ópera y en la música instrumental. En el terreno de la vanguardia internacional, solo se nos ocurren las muy interesantes composiciones de Paul Dessau Guernica (1938) y Luigi Nono 3 Epitaffi per Federico Garcia Lorca (1954) y La Victoire de Guernica (1954). No incluimos aquí las canciones de Hanns Eisler y otros, por estar en un lenguaje tradicional (aunque sean brillantes piezas).

La Guerra Civil en el contexto musical franquista

Una temática tan española como la que mencionamos, parece ser un tabú para aquellos compositores de vanguardia que más la pudieron haber trabajado en sus tierras. Es obvio que los compositores más castizos asociados al nacionalcatolicismo o en su terminología musical al neocasticismo, no la iban a tratar. En fechas tan tardías como 1964 (comparadas con el contexto musical internacional), se celebró en España un importante evento, el I Festival de Música de América y España, que caracteriza la ideología oficial del régimen y su música. Citemos el ambiente y repertorio de aquellos tiempos, obviamente imposibles de tratar una temática que no fagocitase la ideología del franquismo:

“Junto a El retablo de Maese Pedro se interpretó el Concierto de Estío de Rodrigo y los Improperios de Mompou. Este «Concierto extraordinario de música española» registró el mayor éxito de todo el Festival, subrayándose la feliz idea de integrar los nombres de Rodrigo y Mompou bajo el cobijo de la universal obra falliana, «ante la que no sólo callan, sino que gritan alborozados, todos, tirios y troyanos» [E. Franco: Música de cámara y concierto español, Arriba, 20-X-1964]. La presentación de España ante América se completó con la visita a los emblemáticos para el régimen Valle de los Caídos y el Escorial por parte de un centenar de asistentes, y la celebración de una misa oficiada por Sopeña en la Iglesia de los Dominicos de Alcobendas, tras la cual se interpretó la Missa Quarti Toni de Victoria[4].”

Si en la tradicionalista y nacionalista música española, la creación de obras que reflexionen desde un punto de vista progresista y de vanguardia sobre la Guerra Civil o el Franquismo, es obviamente inexistente y absurda, se podría pensar que en la música de vanguardia y coetánea a la anterior (incluso en festivales que coinciden con el mencionado, como La Bienal de Música Contemporánea de 1964), esto sí sería posible, pero no fue así… Se ha de tener en cuenta que esta música fue en cierta manera también promocionada por el régimen, al igual que la mencionada previamente[5].

“Pese a las dificultades, el régimen no dejaría de promocionar la música más actual mientras le resultase rentable, una política que benefició a ciertos compositores, quienes se vieron favorecidos en estos años y llegaron a ocupar puestos relevantes en las instituciones musicales españolas. La Bienal contribuyó a una suerte de «colaboracionismo» que ha dado lugar a debates interesados que no tienen en cuenta un hecho fundamental: la prioridad de estos compositores –más allá de su posicionamiento político– no fue otra que demostrar que la música de vanguardia era rentable y necesaria, aunque para ello hubieran de servir a los intereses del Estado franquista. Se trataba de un «mal necesario» para garantizar la continuidad de estas manifestaciones a través de la promoción de compositores y certámenes[6].”

Si este mal es necesario o no, sin duda es un motivo de debate, y cuesta de creer que se debe asumir sí o sí, de manera irresponsable y predestinada. Además, exigir que la música de vanguardia sea «rentable», es una actitud demasiado economicista, cuando lo mejor es que la música sea justamente todo lo contrario. Un arte (no una mercancía) totalmente irrentable para ser autónomo y que se valore como un fin en sí mismo. De esta manera intentará no ser instrumentalizado, tal y como hizo el franquismo y la CIA en la guerra fría cultural contra la URSS. Recordemos que al inicio el Curso de Verano de Darmstadt fue financiado por la CIA, con el propósito de representar y ayudar a la «música libre» (y por tanto anti-soviética).

La Guerra Civil y la música de Leonardo Balada

Tal vez una excepción dentro de la música de vanguardia española que ha dedicado diversas obras alrededor de la Guerra Civil, en un lenguaje vanguardista propio de la Generación del 51 en la que se inscribe, es el compositor Leonardo Balada. Como por ejemplo en sus composiciones Guernica (1966), Sinfonía Nº 6 (Sinfonía de las Penas), dedicada a las víctimas inocentes de la Guerra Civil Española (2005), Caprichos nº 3 (Homenaje a las Brigadas Internacionales) (2005) y La Pasionaria: La despedida a las Brigadas Internacionales (2011)[7]. Seguramente al haber desarrollado su carrera y vivir durante mucho tiempo en América, alejado de la España franquista, es la razón del porqué este compositor trata esta temática durante toda su carrera, algo ausente en los principales compositores de la Generación del 51, que vivieron y estuvieron al amparo del franquismo. Concebir en la España del 1966 una poderosa obra para orquesta como es el Guernica de Leonardo Balada, es algo totalmente imposible. Por eso como cuenta el compositor:

“Compuse Guernica en 1966 cuando la New Orleans Philharmonic convocó un concurso para dar lectura a obras orquestales no estrenadas. Los pronunciamientos en contra de la guerra del Vietnam a los que asistí en el «campus» de la universidad de Columbia en Nueva York constituyó otro estímulo para realizar mi proyecto[8].”

El compositor en toda una declaración de intenciones escribe sobre esta obra que,

“para muchos españoles de mi generación la pintura representaba también un símbolo de oposición hacia Franco quien había derrocado durante aquella contienda a la joven democracia del país. Picasso era nuestro héroe como también lo fueran Pau Casals, Luis Buñuel y tantos otros artistas e intelectuales que se exiliaron de España al acabar aquella trágica guerra. Componer Guernica era para mí imperativo. El recuerdo de mi infancia llorando y corriendo con mi familia hacia la estación del metro en Barcelona para cobijarnos de los bombardeos me acosaba ya por tres décadas. También era imperativo componer Guernica como agradecimiento y homenaje a Picasso y a tantos otros que desde su exilio ondeaban la bandera de la libertad[9].”

Aunque Leonardo Balada no es el compositor que más conexiones tiene con la Generación del 51, ni uno de sus protagonistas principales, ahora mismo no conocemos ninguno de sus más destacados miembros que a lo largo de sus extensas trayectorias, trataran la temática señalada. Como ya se ha apuntado, esto se explica porque los más afamados compositores de música contemporánea que desarrollaron sus carreras dentro del régimen franquista (que en cierta manera los promocionó y les dio gran impulso), tuvieron una relación ambigua con este. Algunos recibieron importantes encargos y ocuparon puestos relevantes dentro de la administración o el aparato estatal, pero a su vez fueron distantes y críticos (al menos terminado el régimen y tal vez de manera oportunista)[10]. Es por ello que estos asuntos de memoria histórica relacionados con la trágica guerra y su larga posguerra, tan necesarios e importantes para el arte, llegan tarde en la música actual. Además de que han de ser considerados en todos sus aspectos, porque otros compositores que «no se vendieron ni cedieron su libertad a cambio de la fama», desgraciadamente han sido ocultados por los anteriores o directamente ni se les ha tomado en cuenta.

La Guerra Civil y la música de Cristóbal Halffter

Tal vez uno de los compositores más destacados (o el que más) de la Generación del 51 que pudo tratar sobre la Guerra Civil y sus consecuencias, fue Cristóbal Halffter. Pero hablar de las Elegías a la muerte de tres poetas españoles (1974-75) como una obra progresista de crítica y denuncia, dado que se inspira en tres poetas represaliados por la dictadura franquista, resulta ambiguo en el contexto de la biografía y el trabajo del compositor. Como bien escribe Paco Yáñez:

 

“El catálogo musical de Halffter cuenta, qué duda cabe, con obras en las que ha reflexionado sobre la libertad y sobre la opresión de las dictaduras: partituras como las ya citadas Elegías; Yes, Speak Out, Yes (1968); o el Réquiem por la libertad imaginada (1971); pero, junto con estas, también la Misa de la Juventud (1965) y otras piezas [como Secuencias estrenada en el marco de los XXV años de paz[11]] y cargos administrativos dependientes del aparato franquista, incardinados en los antípodas del mensaje de las primeras, además de colaboración con el mismo régimen represivo que propició la muerte, el encarcelamiento y el exilio de los poetas retratados por Halffter en sus Elegías. Esta ambivalencia, que no es exclusiva de Halffter, y que se ha dado en diversos compositores que han vivido en situaciones análogas (otros, por supuesto, han cortado de raíz cualquier vínculo con el poder dictatorial, ya sea a través de la denuncia in situ o del exilio) apenas se trata en el documental, completamente unilateral y sin contrapunto alguno. Hubiese sido mucho más interesante, humana, histórica y artísticamente, que Cristóbal Halffter hubiera abordado frontalmente este tema, y no de la forma tan esquiva y tangencial en que lo realiza, corriendo un tupido velo y llegando a afirmaciones que suenan hasta impostadas, como la de que en su infancia (¡con apenas ocho años!) aprendió en Alemania (en las escuelas de la Alemania nazi en los albores de la Segunda Guerra Mundial) una actitud moral de «rechazo total y absoluto para el resto de mi vida de toda dictadura»; ya que, según afirma, «todo aquello que se impone por la fuerza es falso»…[12]” [Yáñez se refiere al DVD documental titulado Ecos y sombras que retrata a Halffter].

Holismo y formalismo en la música, y la necesidad de reflexionar sobre la Guerra Civil

Las obras artísticas aunque puedan ser analizadas con presupuestos formalistas que eliminan el contexto social e histórico que las creó, deberían ser entendidas de manera holística. No obstante, es bien cierto que si de lo que tratamos principalmente es de la excelencia artística, este enfoque debe prevalecer sobre todos los demás. Dudo que hoy alguien niegue y rechace la obra de Stravinsky, que sin duda es de grandísima calidad, porque un día el compositor dijo (seguro que sintiéndolo verdaderamente) que,

“creo que no hay nadie que venere a Mussolini más que yo. Conozco a muchos personajes ilustres, y mi mente de artista no se encoge ante las cuestiones políticas y sociales. Después de haber visto tantos eventos y tantos hombres más o menos representativos, siento una imperiosa necesidad de rendir homenaje a su Duce. Es el salvador de Italia y, esperemos, de Europa entera […] yo mismo me siento un fascista[13].”

Y esta necesaria (por ausente y poco conocida) breve introducción sobre las relaciones entre música y política[14], ejemplificadas en el caso español con la temática de la Guerra Civil y su larga posguerra, esperemos poder tratarla de nuevo si tenemos la oportunidad de escuchar y ver la ópera completa Fuego en el aire, que puede marcar un punto clave en estos temas. Pero por ahora, como solo hemos escuchado dos fragmentos instrumentales de esta obra, se analizarán estos. En tiempos en que el neofascismo está subiendo, hay que reflexionar aún más sobre el pasado para poder entenderlo. La desmemoria que originó el franquismo y el post-franquismo (entre otros por la traicionada (in)transición española), debe erradicarse para apoyar un estudio y difusión de estos dolorosos temas, así no se repetirán. Porque como Moreno Sabio señala en las notas de su CD, su ópera «pretende ser una denuncia de la cultura de la fuerza, el odio, la envidia, la violencia y la intolerancia que ha sido impuesta desde el poder a todos los seres humanos desde las primeras civilizaciones». Llegados ya al «clímax» de este texto, tratemos su obra que titula este trabajo discográfico.

Breve análisis musical de Fuego en el aire

Fuego en el aire, se inicia con unas brillantes armonías atonales, que se van repitiendo como martillazos. Además, al tener un componente rítmico muy marcado, que recuerda la música de Bartók o el Bernard Herrmann de Psicosis, se genera como un centro armónico claro (al estilo tonal), que rápidamente es abandonado para desplegar unas sonoridades más actuales, incidiendo otra vez en la ya comentada poliestilística del compositor. Enseguida podemos escuchar sonidos que en buen medida sorprenden al oyente, como una sirena. Esto recuerda la música de Varèse, pero en vez de asociarla al trabajo fabril (como en éste compositor), Moreno Sabio parece señalar la idea de peligro, como aviso de bombardeo. Pero también escuchamos ruidos de cadenas, que se funden con las percusiones en el arpa del piano. A ello hay que añadir el constante trabajo con densas masas sonoras de clusters, acompañadas de cierto ruidismo brutalista. Estas chocan entre sí creando violentos efectos en donde se infiltra una cita musical, originaria de una canción republicana. El compositor también utiliza expresivamente técnicas extendidas, ampliando en gran medida la tímbrica convencional de los instrumentos. Toda esta gama de colores sonoros nos recuerda como una poderosa imagen el suceso que narra la ópera, y la intensa portada del CD, que también ayuda a crear esta atmósfera.

 

En conclusión, Fuego en el aire es la obra más actual de este CD, que lo deja en suspenso para que José Miguel Moreno Sabio nos siga aportando con su música un arte interesante, reflexivo y que respalda asuntos que muy pocos se atreven a tratar, desde posiciones comprometidas y desde el arte progresista y contemporáneo. Como acertadamente escribe Carlos Galán en las notas del CD:

“el lenguaje del compositor alcanza su cima cuando muestra su honda preocupación humanística, poniendo el foco en una crítica profunda hacia nuestro beligerante entorno. Sea por la deshumanización y desafecto social hacia el devenir de los emigrantes, planteado en «Oda a los niños muertos», o por su denuncia a la criminal barbarie que supuso «la Desbandá» andaluza de nuestra Guerra Incivil.”

Notas

  1. ^ https://liquenrecords.com/2022/12/02/fuego-en-el-aire-jose-miguel-moreno-sabio-grupo-cosmos-21-carlos-galan-director/
  2. ^ FERNÁNDEZ FERRER, Antonio. Un poema olvidado de Vicente Aleixandre: «Oda a los niños de Madrid muertos por la metralla». Bulletin Hispanique. Tome 83, N°1-2, 1981. pp. 175-180. https://historiata.files.wordpress.com/2013/10/article_hispa_0007-4640_1981_num_83_1_4440.pdf
  3. ^ FERNÁNDEZ GUERRA, Jorge. La ópera española de vanguardia. Fundación Juan March https://www2.march.es/publicaciones/ensayos-tme/ensayo.aspx?p0=4
  4. ^ MORO VALLINA, Daniel. El Festival de Música de América y España (1964-1970). Intercambios musicales entre las dos orillas. CUADERNOS DE MÚSICA IBEROAMERICANA. Vol. 24 julio-diciembre 2012, 143-173 https://revistas.ucm.es/index.php/CMIB/article/view/58992/53039
  5. ^ Véase para más información los textos:- CARREIRA, Xoán M. La música contemporánea en España durante los años 60. Mundoclasico.com, 30.05.2004 https://www.mundoclasico.com/articulo/6264/La-m%C3%BAsica-contempor%C3%A1nea-en-Espa%C3%B1a-durante-los-a%C3%B1os-60-1– Consejo Editorial. 25 años de paciencia. Mundoclasico.com, 20.11.2000 https://www.mundoclasico.com/articulo/300/25-a%C3%B1os-de-paciencia
  6. ^ SAN LLORENTE PARDO, Inés. La Bienal de Música Contemporánea de 1964. Cuadernos de Investigación Musical, 2017, diciembre, nº 3, págs. 75-95 DOI: http://dx.doi.org/10.18239/invesmusic.v0i3.1699
  7. ^ http://www.historiadelasinfonia.es/naciones/la-sinfonia-en-espana/la-sinfonia-en-el-siglo-xx/balada/
  8. ^ https://www.naxos.com/MainSite/BlurbsReviews/?itemcode=8.557342&catnum=557342&filetype=AboutThisRecording&language=German
  9. ^ Ibíd.
  10. ^ SACAU, Enrique. Cristóbal Halffter: El hombre que nunca estuvo allí. Mundoclasico.com, 27.05.2021, https://www.mundoclasico.com/articulo/34932/Crist%C3%B3bal-Halffter-El-hombre-que-nunca-estuvo-all%C3%AD
  11. ^ Para más información sobre la mayor campaña propagandística del Régimen (que encargó y originó la obra Secuencias), véase: VV.AA. ¿25 años de paz? El llavat d’imatge del franquisme el 1964. València: MuVIM, 2022.
  12. ^ YÁÑEZ, Paco. Cristóbal Halffter: Luces y sombras. Mundoclasico.com, 01.04.2013 https://www.mundoclasico.com/articulo/18044/Crist%C3%B3bal-Halffter-Luces-y-sombras
  13. ^ SALINAS, Pablo. Stravinsky, un fascista declarado. 17.07.2021. https://litoralpoeta.cl/opinion/stravinsky-un-fascista-declarado/9326/
  14. ^ Para leer más sobre este tema, ver: TÉLLEZ, Enrique (editor y coordinador). MÚSICA Y REPRESIÓN POLÍTICA. De la Alemania nazi a la España franquista. València: EdictOràlia, 2021.

El sello discográfico Liquen Records, especializado en la difusión de músicas improvisadas y experimentales, publicó a finales de 2022 Fuego en el aire, un álbum dedicado casi íntegramente a la música de cámara del compositor granadino José Miguel Moreno Sabio (Motril, 1956), interpretado por el Grupo Cosmos 21. Lo de casi íntegramente quiere decir que de la hora y diecinueve minutos que dura la grabación, sólo hay nueve minutos que no sean obra de Moreno Sabio: Tiento, del compositor francés Mauricio Ohana (Casablanca, 1913-París, 1992) y Drei Tentos, del alemán Hans Werner Henze (Gütersloh, 1926-Dresde, 2012), pero en estas dos piezas breves –la segunda, en tres movimientos– Moreno Sabio interviene como arreglista, y la grabación se realizó en directo el 17 de octubre de 2021 en un concierto celebrado en el Centro Cultural Adolfo Suárez de la localidad madrileña de Tres Cantos.

 

El resto del disco, el que tiene como protagonista a la música de Moreno Sabio, también se grabó en directo, pero en otro recinto y en otra fecha: el 15 de junio de 2022 en el Auditorio de Cuenca, en un concierto de homenaje al compositor al jubilarse después de treinta y tres años impartiendo clases de Composición, Análisis Musical y Armonía en el Conservatorio Profesional de Música Pedro Aranaz de la capital conquense.

 

Grupo Cosmos 21 estuvo acompañado en la ocasión por músicos profesionales ex alumnos del conservatorio a los que Moreno Sabio había impartido clases a lo largo de su dilatada trayectoria académica, y el repertorio elegido (el que se puede escuchar en el disco) estaba formado por Comme des brouillards silencieux (con la pianista Inma Calzado como solista), obra compuesta en 2016 por encargo de Grupo Cosmos 21 que el propio compositor define como «un concertino-nocturno para piano y cinco instrumentos», que parte de una cita de Debussy (Brouillars, el primer preludio del segundo libro de Preludios para piano) y es transformado paulatinamente «para conectarlo a mi propio mundo sonoro a partir de elementos comunes»; Momento musical para un cuadro abstracto, compuesto en 2019, y que, según Moreno Sabio «recrea, desde los sonidos, el cuadro Ornitóptero, de Fernando Zóbel», buscando «densificar la textura sonora a partir del empleo de multifónicos y otros recursos tímbricos del instrumento», en este caso, el saxofón, interpretado por Joaquín Franco; Oda a los niños muertos (con Carlos Galán al piano), es, en palabras del autor, «un grito desesperado» contra los conflictos bélicos y sus víctimas «muy en especial cuando se trata de niños». Una canción palestina de cuna vertebra la partitura, compuesta en 2018, pero sin estrenar hasta este momento, tras la contemplación de la imagen del pequeño niño sirio Aylan Kurdi, encontrado muerto en septiembre de 2015 en la orilla una playa turca,  invitándonos, desde su inmensa ternura, «a tomar conciencia de ese drama»; Arieta imaginada (con Valentina Martínez y Marta Aparicio, a la flauta y guitarra, respectivamente), es una sencilla melodía para flauta, compuesta en 2009, que «se asienta sobre un arreglo para guitarra del Preludio de la Suite BWV 1007 de Johann Sebastian Bach; la Sonatina para flauta y piano (con Clara Burgos como flauta solista y los pianistas Jorge Fontela y Juan Martínez) es la pieza más antigua del disco, compuesta en 1987 y revisada en 2015; la Sonata para violín y piano número dos (con Alejandro González como violinista y Marta Leiva como pianista) es también una pieza antigua, compuesta en 1996 y revisada dos años después, de la que Moreno Sabio dice que es «una pieza de gran exigencia técnica para los intérpretes en sus dos movimientos extremos, que enmarcan un hiper-expresivo movimiento central»; Sons do cabloco (nuevamente con Marta Leiva) se compuso en 2018 y se articula «en dos movimientos que se apoyan en música popular brasileña con la finalidad de acercarme a la cultura del autor del encargo», el pianista Alexandre Alcantara. El disco se abre con Fuego en el aire (I y II), primera grabación de dos movimientos de una ópera aún sin concluir. Ambas piezas formarán parte del segundo acto de La Desbandá, la segunda ópera de Moreno Sabio, que abordará uno de los dramáticos momentos de la Guerra Civil española: la masacre de la carretera Málaga-Almería, conocida popularmente como La Desbandada​ (en acento andaluz la desbandá), ocurrida el 8 de febrero de 1937 (y de la que fue testigo su propia madre, entonces una niña de siete años), por la que los aviones franquistas ametrallaron a la gente que huía de Málaga tras la toma de la ciudad por las tropas del general Queipo de Llano.

 

Según explica el propio compositor, «el primer interludio corresponde al número 14b de la obra e ilustra la lucha a muerte entre dos de los protagonistas (Pedro y Veleño), acontecimiento que se produce ante la mirada atónita de la multitud. Una sirena avisa del ataque inminente de la aviación, hecho que se produce de inmediato quedando la explanada sembrada de cadáveres. El segundo interludio, número 11b de la obra, suena al inicio del acto 2º en el momento en que la muchedumbre es bombardeada desde el mar».

 

El estilo de Moreno Sabio guarda semejanzas con las de Antón García Abril y Carmelo Bernaola, dos de sus profesores, el primero de Composición, el segundo de Armonía: un lenguaje que no persigue situarse en la vanguardia ni mostrarse complejo para el oyente (de hecho, sus compositores favoritos del siglo XX son Ravel, Debussy y Penderecki), salvo en Momento musical para un cuadro abstracto, la obra de complejidad compositiva más fehaciente de las incluidas en el disco. Las restantes piezas seleccionadas persiguen, por el contrario, acentuar la expresividad musical con momentos que respiran una sobrecogedora emotividad.

Revista Melómano, 27/03/2023

Entrevista a su fundador y director, Carlos Galán

El Grupo Cosmos 21 se fundó en 1988. ¿Qué objetivos perseguía usted en ese momento para tomar la decisión de crear un ensemble instrumental de estas características? 

Desde un principio, difundir la música española contemporánea comprometidamente. Tengo que reconocer que, dejando a un lado el placer primordial de interpretar música actual (criterio que ya había hecho efectivo en mi carrera como pianista), en 1987 (cuando técnicamente fundo el grupo en mayo y comenzamos los primeros ensayos en septiembre), acumulaba como joven compositor multipremiado e interpretado por los grupos de cámara más prestigiosos de la época, demasiadas experiencias interpretativas muy frustrantes por la falta de ensayos y de compromiso. Entendí entonces que era necesario ofertar en España una nueva forma de hacer la música actual, con rigor (para ello llamé a los principales solistas de las orquestas madrileñas), interés y seriedad (exigiendo un inusual número de ensayos espaciados) para ofrecer versiones siempre muy maduradas. Se puede imaginar el lector que en esas décadas mi propuesta supuso una confrontación evidente con el modus operandi de intérpretes y programadores.

Foto: Suni Oh

Este año cumplen 35 años de andadura. ¿Considera que dichos objetivos están conseguidos? 

Los números hablan por sí mismos: Cosmos 21 tiene en su haber 316 obras estrenadas de cerca de 200 compositores, en su inmensa mayoría españoles. Y lo que es más importante, todas ellas las hemos reprogramado una media docena de veces como mínimo, sino muchas más. Esto supone un lujo para los autores, ya que en contadísimas ocasiones se reponen nuestros estrenos. Al tiempo, los apoyos necesarios del INAEM, Fundación SGAE, AIE y CAM vienen a reconocer nuestra labor.

¿Van a festejar de manera especial este aniversario? 

Las onomásticas especiales las hemos celebrado siempre con la participación de un artista plástico de prestigio que nos ha regalado una obra que hemos mostrado durante todo el lustro siguiente: carpetas de Gustavo Torner, colgantes de Ejthi Stih, vestuario de Manuel Prieto, escultura de Iraida Cano, etc. Este año pedimos a Manolo Rufo unas nuevas carpetas en las que, sobre un mapa estelar, trazase los caminos —a modo de rizomas aracnoides con epicentro en Madrid central— hasta las 48 salas en las que hemos actuado en la capital, las 88 ciudades españolas y los 10 países visitados en las giras de estas 35 temporadas de actividad. Igualmente hemos inaugurado un convenio con la Universidad Complutense de Madrid, que esperemos sea muy fructífero en el tiempo y en la creación de un público joven. Por supuesto, también ha sido un año de nutrida presencia de estrenos de compositores españoles: más de veinte.

En la actualidad, ¿quiénes forman parte del Grupo de manera estable? 

Desde la entrada en el nuevo milenio fijé el orgánico en una plantilla estable más rica en colores y posibilidades: violín, Emilio Sánchez; chelo, Raúl Pinillos; flautas, Vicente Martínez; clarinetes, David Arenas; saxos, Joaquín Franco; piano, Jesús Campo; pequeña percusión, Luisa Muñoz. Esta formación funciona como un cuarteto de cuerda y si se indispusiera un miembro antes de una actuación no podríamos dar el concierto. Por fortuna, nunca se ha dado esta situación en el medio millar que hemos ofrecido, lo que también define nuestro compromiso y seriedad. Además, nuestros colaboradores habituales son constantes en estos lustros, como el trombonista Elíes Hernandis el violista Thuan Do Minh, la mezzo Marina Makhmoutova o los improvisadoresJosep Lluís Galiana y Álvaro Barriuso. Imposible obviar el trabajo paralelo de músicos y amigos que, fuera de las luces del escenario, nos ayudan en el proyecto (Ángeles Flores, Nevenka Galán, Inma Calzado o Manuel Rico).

Foto: Suni Oh

Cosmos 21 ha llevado por todo el mundo su apoyo a la nueva creación española. ¿Qué valoración hace de la recepción del público hacia estas obras inéditas a lo largo de todos estos años de historia? 

En mi libro Topologías sonoras detallo con profusión la excelente respuesta que hemos encontrado siempre. La famosa frase de Berio de que ‘hay músicas y músicas y músicos y músicos’ creo que la cumplimos en su máxima expresión. Tanto trabajo de maduración, entrega y energía en el escenario y respeto hacia la música es percibido de inmediato por el público. La crítica igualmente siempre lo ha valorado como un hecho excepcional. Y, sobre todo, lo que más nos habla de la admiración hacia nuestro trabajo es la grandísima cantidad de compositores que todos los años nos confían sus estrenos. Como digo una y otra vez: esto último es nuestro mayor reconocimiento, nuestra principal medalla.

Colaboran estrechamente con los compositores y compositoras a los que les encargan las obras. ¿Qué aporta esta colaboración al resultado final de la obra?

Los compositores son siempre parte activa y participativa en todo el montaje. De hecho, siempre les invitamos a que acudan a cuantos ensayos quieran. Nuestra búsqueda es transmitir fielmente su mensaje y lograr lo que, en cierta ocasión, el compositor italiano Stefano Procaccioli nos escribía: ‘es la primera vez en mi carrera que no tengo absolutamente nada que corregir’.

¿Recuerda de manera especial alguno de estos estrenos?

Por norma, todo estreno siempre es un acontecimiento, un alumbramiento. ¿Existe algo más grande? Resaltar alguno sería injusto dentro de las más de las trescientas primicias mundiales, bien porque solo hemos hecho un estreno de un autor o porque se trata de un monográfico entero. Algunos destacan por nunca haberse subido al escenario (las divertidísimas músicas visuales de Mestres Quadreny), sus dimensiones escénicas (la presencia del grupo en el Teatro de la Zarzuela en mi monumental ópera a·Babel, Historias de un manicomio, entre un centenar largo de artistas), o por la carga dramática de unos textos demoledores (mi propio Cantico de amor del suicida con Pura María Martínez, en la Residencia de Estudiantes o el Auditorio Nacional de Música o Cosmogonía de Gabriel Fernández Álvez, con el magnetismo de Jesús Aladrén como recitador).

Desde sus orígenes, consideran el concierto como un espectáculo integral en el que unen diversas disciplinas. ¿Qué cree que aportan estos intercambios a la música? 

Son absolutamente esenciales para transmitir la viveza del lenguaje actual. Fuimos pioneros en Europa, y sin discusión en España, del tocar de pie, cuidar los movimientos escénicos, protocolo de saludos, los juegos de luces y el vestuario… En la actualidad muchos grupos nos han seguido y las salas ofrecen unos medios acordes a una puesta en escena propia del siglo XXI, pero en su momento, nos supuso muchas incomprensiones y hasta vetos. Es el peaje que hay que pagar por estar en la vanguardia. En Topologías sonoras lo detallo en el capítulo de las ‘Diez singularidades de las propuestas cósmicas’.

Dentro de sus ciclos propios, organizan en Madrid y diversas ciudades españolas ‘Músicas del Cosmos’. ¿Cuál es el hilo conductor de esta programación? 

Cada concierto siempre es original por tener una propuesta temática. Nunca un programa es una gavilla de obras inconexas pues existe un tema que las aúna (‘El humor en la música’, ‘Música especular’, ‘Microvisiones de la muerte’, ‘Los cuatro elementos’, ‘El flamenco y la clásica’, ‘Lecturas del tango o del jazz’, un largo etcétera, ya que cada año ofrecemos cuatro o cinco propuestas nuevas). Eso sí, en el intento de que cada concierto resulte muy vivo y dinámico, buscamos un máximo contraste entre obras y autores programados.

Asimismo, también mantienen un ciclo de conciertos anual que se llama ‘Conciertoencuentros.cosmos’. ¿En qué se diferencia del anterior?

Es evidente que entre los conciertos temáticos están los conciertos monográficos de autor, una ocasión única para acercarse de forma intensa y comprometida a nuestros creadores, muchos de los cuales reconocen que sus obras más transcendentales han sido escritas para el grupo. Destacan por su intencionada carga pedagógica las 28 entregas de los ‘Conciertoencuentros.cosmos’. En ellos se escucha una obra que, seguidamente, se disecciona con ejemplos en vivo, completándose el encuentro con algunas piezas más breves de su catálogo y un coloquio. En el decir del gran pedagogo Manuel Angulo: ‘nunca asistí a un acto tan formativo, informativo, entretenido y espectacular’.

Toda esta actividad se completa con la programación de ‘Solistas del cosmos’. ¿Qué tipo de espectáculo ofrecen bajo esta denominación? 

Cosmos 21 siempre ha contado con extraordinarios solistas en su plantilla, que han puesto su virtuosismo manifiesto al servicio de defender los siempre complicados solos de cada partitura actual. Pero el trabajo de empaste del grupo no ha sido óbice para que, al tiempo, estrenáramos dos concerti grossi precisamente de mi autoría (por desgracia, el fallecimiento de Ramón Barce y Gabriel Fernández Álvez impidió otros propuestos) y la creación de un ciclo (ya van 16 entregas) en las que uno de nuestros músicos o algún solista internacional invitado asuma el rol principal, lo que es también una ocasión excelente para ofrecer las grandes obras del siglo XX para su instrumento.

¿Cuáles son las metas que se han planteado para el futuro? 

John Cage afirmó que la música contemporánea no es la música ni del pasado ni del futuro, sino la música del presente. Obviamente quiero creer en la persistencia de nuestro lenguaje más comprometido, aunque los programadores y las corrientes sociales de la actualidad tiendan cada vez más a una música de consumo y entretenimiento, muy alejada de esos fines. Con todo, la sentencia del escritor californiano nos emplaza en la evidencia de que nuestro futuro pasa necesariamente por seguir manteniéndonos fieles a al compromiso de apoyar la música de los creadores, lo que incluye seguir editando discos (en la actualidad 22, incluyendo este año el lanzamiento de nuestra Colección ‘Infrecuentes’ con Liquen Records), facilitar el acercamiento a este lenguaje de prometedores intérpretes (Sotha Nakabayashi, Lucía Elías, Alberto Serradilla, Alejandro González, Marta Leiva, etc.) o seguir publicando nuestros librillos anuales de ‘Músicas del Cosmos’, con entrevistas a los creadores.

Era de esperar: Profesor de armonía y composición en el Conservatorio de Cuenca, compositor contemporáneo entre el impresionismo avanzado y el atonalismo, con una buena orientación stravinskiana, activista cultural por la memoria. Moreno Sabio tiene todas las bazas posibles para que se le dificulte llegar a un público suficiente en el panorama musical español…no así fuera de nuestras fronteras, como nos indican las más que informativas notas del disco.

 

Las piezas son interpretadas en directo por el magnífico Grupo Cosmos 21, madrileños dirigidos por Carlos Galán, pianista y ensayista musical, Catedrático de Improvisación en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid.

 

Ha sido editado en una nueva serie de Liquen Records: Infrecuentes. No entro en el sentido de la palabra porque es domingo por la tarde y suelen ser horas de bajada anímica. Magnífica idea. De ser centroeuropeo el compositor se denominaría “frecuentes en nuestros auditorios” seguro.

 

Grabado en directo en junio de 2022 en Cuenca en sesión de homenaje a Moreno Sabio. Obras del compositor, la mayoría, de Mauricio Ohana, hispano francés, y de Hans Werner Henze ¿germano…cubano?

 

El comienzo del disco, sus cuatro primeras piezas, no pueden ser más definitorias y contundentes: Fuego en el Aire I y II, Comme des brouillards silencioux y Oda a los niños muertos. Las dos primeras parte de su segunda ópera La Desbandá, matanza que infringió la aviación italo alemana que ayudó a Franco en la guerra civil en 1936 y que causó cientos de muertos civiles en la carretera de Málaga a Almería al caer la ciudad en las garras de Queipo de Llano. Un hito luctuoso en esa lucha tan desigual.

 

Avanzan concierto y disco con obras de una instrumentación no tan abundante como las primeras: saxo, guitarra, piano, flauta, clarinete, violín en diversas combinaciones y estilos, desde aires flamencos – Tientos I,II,III– hasta sonoridades barrocas y clásicas – Sonatinas para flauta y piano I a III- improvisaciones, y aires musicales lusos y brasileños. Magnífico ambiente musical y riqueza interpretativa.

 

El bis nos trae de nuevo a la tragedia de la guerra civil, revisión de Fuego en el Aire, para que no olvidemos que somos capaces de las mayores maldades.

 

En definitiva, una magnífica carta de presentación de compositores con mucho talento que abundan en las instituciones educativo-musicales y que deben adquirir una mayor relevancia. ¿Nadie les espera?. Pues vivan las sorpresas y la valentía de discográficas como Liquen Records que les pone sobre el tapete.

 

Magnífica edición y muy completa documentación. Es de agradecer en un momento en el que ni en los vinilos incluyen las letras de las canciones.

Pedro Téllez, Revista Melómano, 26/06/2024

Cosmos 21 inaugura una nueva colección del sello Liquen Records bajo el título de ‘Infrecuentes’ con un álbum monográfico dedicado a José Miguel Moreno Sabio (Granada, 1956). El proyecto toma el nombre de las obras que abren y cierran el disco, Fuego en el aire, que originalmente forman parte de la segunda ópera del autor, dedicada a un episodio trágico de la historia más negra de España, ‘La Desbandá’, la matanza de miles de malagueños por el bombardeo franquista sobre la población civil en 1937. La elección de este tema como objeto creativo deja entrever la calidad humana del compositor, que volverá a aparecer en Oda a los niños muertos, un grito contra las guerras que arrasan la vida de los niños.

Cosmos 21 aborda otras siete obras, contando con algunos jóvenes intérpretes egresados del Conservatorio Profesional de Música ‘Pedro Aranaz’ de Cuenca, centro en el que Moreno Sabio impartió docencia hasta su jubilación. Cosmos 21 continúa con sus objetivos fundacionales: atención a la nueva creación y oportunidades para los jóvenes músicos. La relación entre el compositor y el grupo viene de largo, como así lo demuestran la inclusión de varias obras escritas ex profeso para ellos: Comme des brouillards silencieuxMomento musical para un cuadro abstracto y el encargo que le hizo Carlos Galán de instrumentar las obras Tiento de Mauricio Ohana y Tres Tientos de Hans Werner Henze para los músicos del Cosmos 21.

La obra más antigua del álbum es Sonatina para flauta y piano, de 1987 (aunque revisada en 2015), que nos muestra una faceta muy melódica y emotiva del compositor, al igual que la Arieta imaginada, compuesta sobre el Preludio de la Suite BWV 1007 de Bach. Destaco especialmente la Sonata para violín y piano núm. 2, muy exigente para los intérpretes, que hacen un trabajo camerístico impecable, además de aportar enorme calidez al segundo movimiento. Sons do caboclo muestra otra cara del autor al beber de la música brasileña. Carlos Galán realiza un excelente trabajo de dirección que nos permite empaparnos de la versatilidad del compositor y los intérpretes.

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